¿Quién hace oposición en Cataluña?

22 de enero de 2015 (00:00 CET)

Sesión de control del Parlamento catalán de este martes. Artur Mas interviene con el tono grandilocuente que acostumbra a desplegar en los últimos tiempos y con las vagas promesas que realiza sobre cuatro pequeñas leyes a aprobar de aquí a final de legislatura y su, eso sí, majestuoso y personalísimo proyecto soberanista, que incluye las populares y alucinógenas estructuras de estado que pactó con ERC.

Política, poca. Gestión, menos. Mas tiene la suerte de que se ha quedado desde hace meses sin oposición en la cámara autonómica. A quien correspondería ejercer ese papel por aritmética es ERC. De todos es sabido, sin embargo, que los pupilos de Oriol Junqueras son ahora la comparsa política del presidente tras los pactos proindependentistas suscritos entre ambos. Su papel salvando a Mas de la comisión de investigación del caso Pujol lo dice casi todo.

Sin los republicanos en la oposición, podía esperarse que el otrora poderoso PSC o incluso el PP ejercieran el relevo y tomaran la iniciativa para plantar cara a la inexistente tarea de gobierno. Es cierto que hay escasa obra, que la Generalitat ha entrado en una dinámica de funcionamiento casi rutinario. Pero sorprende que Miquel Iceta, en nombre de los socialistas, o Alicia Sánchez Camacho, despacharan esta sesión de control como un mero trámite sin mayor importancia. Demuestran, está claro, que son ellos los primeros en haber perdido el interés por la política catalana real y que son prisioneros de la agenda soberanista del propio Mas.

Al final, la verdadera oposición la ejercieron dos diputados: Joan Mena (ICV) y Albert Rivera (C's). Ambos partidos se han convertido en el único azote político de un gobierno que tiene escasos logros en este último mandato y que acumula un incremento de la deuda pública que costará años, quizá generaciones, reducir. No vale la pena reincidir en cuál fue el debate, porque la crónica de esta publicación lo resume a la perfección. Sí que es importante subrayar que, pese a la amplia presencia de fuerzas políticas en la cámara catalana, entre los que andan dormidos, los que les mecen la cuna y los que cantan nanas, Mas descansará plácidamente hasta el 27S. Casi como si fuera un verdadero y maravilloso gobernante. ¡Parabólico!
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