¿Quién ganó el debate del PSOE?

09 de julio de 2014 (00:00 CET)

Ninguno de los tres candidatos de las primarias socialistas quiso entrar en un verdadero debate dialéctico que hubiese sido mal visto por una militancia sobre todo preocupada por la debilidad y el riesgo de desunión en el PSOE. El PSC se asomaba por entre los cortinajes de la sala de debates.

La discusión más bien soft fue así una pormenorización de ataques al PP y las propuestas de gobierno consistían en gran parte en borrar del mapa esta y aquella otra ley propiciada por Rajoy. ¿Podía ser de otra manera?

En los análisis post-debate las valoraciones han sido contrapuestas. Unas dan como ganador a Eduardo Madina; otros a Pedro Sánchez; de una parte se ve acuerdo de los tres frente al secesionismo de Artur Mas y de otro ambigüedad. Pérez Tapia, más articulado, gustó al público de militantes pero no parece tener probabilidades.

Concretaron poco lo que tiene que ser la socialdemocracia en el siglo XXI, tal vez porque no lo sabe nadie en toda Europa. El semanario francés Le nouvel observateur, nutrición ideológica de la izquierda posible, acaba de hacerse una pregunta en voz alta: “¿Puede morir la izquierda?”.

Desde luego, la izquierda arcaica ya ha muerto aunque en las elecciones europeas pareciera resucitar. Sobrevive, en todo caso, como forma populista, pero no como alternativa a los problemas del siglo XXI. Eso es lo que en España representa Podemos, un problema y no una solución.

 
Hay desilusión tanto en la derecha como en la izquierda
Por el debate de los candidatos, es difícil saber en qué modelo de socialdemocracia confían cada uno de ellos, ni si sus gestos hacia la izquierda se deben al desconcierto de afiliados y simpatizantes. En realidad, hablaron más de la unidad del PSOE que del futuro de la sociedad española.

En Francia, el último fiasco de François Hollande ha sido el boicot de los sindicatos a la convocatoria de diálogo social. La agenda social --dicen-- habrá de hacerse sin ellos: es una manera de afirmar que no habrá agenda social. Un Hollande cuyos porcentajes de aceptación están por los suelos había puesto muchas esperanzas en la escenificación del diálogo social. Los sindicatos le han dado una patada a Hollande que va a dolerle al trasero socialdemócrata.

¿Y dónde está la inexorable capacidad de convocatoria de la presidencia de la República? Desde la perspectiva liberal reaparece la idea de que el diálogo social es un mito. En fin, una de las causas del declive francés.

¿El ocaso de la izquierda? El asunto no tuvo presencia en el debate de las primarias del PSOE. Pero no deja de ser una cuestión nuclear. Ahora se confía mucho en el empuje de Renzi, pero sigue siendo una incógnita. En Francia acaba de aparecer un ensayo con el título, Izquierda: el porvenir de una desilusión. Pero, claro, desilusión la hay a la derecha y a la izquierda.
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