Que inventen ellos

Josep Huguet

24 de enero de 2015 (21:31 CET)

La inversión en investigación y desarrollo (I D) continúa bajando en España por tercer año consecutivo. El número de investigadores ha bajado desde el 2010 en 11.429 personas. Las Comunidades Autónomas con un descenso más leve son Andalucía y Cataluña. Y Sólo Madrid y Extremadura continúan creciendo. Sólo el País vasco con el 2,09% sobre el PIB, Navarra con el 1,79%, Madrid el 1,75% y Cataluña el 1,5% del PIB están por encima de la media española.

Esta situación, sin embargo, no es ningún consuelo si la comparamos con la situación de partida y con el resto de Europa. Estos últimos años se ha roto la tendencia hacia la confluencia en I D con la media europea. Y con la que sería la cifra ideal situada por muchos expertos en el 3% del PIB.

Hemos hablado otras veces de ello, pero no está de más repetirlo. España tiene unos problemas de fondo que no permiten abordar seriamente este déficit creciente que nos aleja de la Europa avanzada. Cataluña comparte alguno de estos problemas. Estaría en un buen lugar, si atendemos a los recursos y a la calidad del sistema de investigación, pero le falla la capacidad presupuestaria, totalmente laminada por el déficit fiscal estructural.

Problema número 1. Las políticas predominantes en el Estado y en muchas de las Comunidades Autónomas se basan en inversiones faraónicas en infraestructuras de transporte por motivaciones políticas de prestigio o de centralismo, sin ningún efecto positivo sobre la economía. Por el contrario, provocan y provocarán una situación de quiebra de los presupuestos públicos debido a la imposibilidad de mantenimiento.

Problema 2. Las inversiones en universidades e investigación han primado también más aquello que se conoce como sector inmobiliario del conocimiento, que a dotaciones para personal preparado y eficiente. Mucha inversión en la caja para los centros de investigación o para las facultades, y miseria en la apuesta por la excelencia del personal.

Problema 3. El corporativismo de la investigación universitaria y el vedetismo de la no universitaria. El modelo funcionarial de investigación predominante en España, en el entorno del CSIC y de algunas universidades lo es todo menos garantía de resultados. Sólo hay que ver la posición en los rankings internacionales y si se formularan ratios entre gasto y resultados todavía sería peor. Cataluña ideó un sistema autónomo de investigación desde Mas-Colell, sistema que personalmente seguí potenciando e intentando ordenar, que ha dado, como mínimo grandes frutos en el nivel de posicionamiento internacional. Por resultados, Cataluña e Israel son las dos únicas zonas por debajo del paralelo que pasa por Suiza homologables con los espacios más avanzados de Europa

Problema 4. Esta investigación exitosa en Cataluña y de segunda en España tienen una cuestión añadida. Generan muy poca transferencia. El conocimiento no llega a convertirse en mejoras para la sociedad que paga esta investigación. La focalización y la priorización de los objetivos de la investigación para cada país es una obligación, que Cataluña cumplió con la aprobación por amplio consenso del Pacto Nacional por la Investigación y la Innovación. Pero su desarrollo ha quedado a medias.

Ahora mismo, es previsible que culminará la fusión de los Centros Tecnológicos y su especialización. Pero, este mismo proceso no ha ocurrido en la investigación básica. En ésta, creo que el peso de la investigación médica sobre el conjunto es excesivo si atendemos a la capacidad presupuestaria del país y sobre todo a la necesidad de retorno social de esta búsqueda. Se ha querido hacer fichajes mediáticos de gente muy buena sin valorar si su línea era sostenible económicamente y si aportaba resultados sociales en casa. Cataluña no dispone de industrias farmacéuticas capaces de rematar muchas de las líneas que se están investigando aquí. Por lo tanto, éstas acabarán, quizás, en patentes en Estados Unidos. En cambio, teniendo como tenemos unos clústeres eléctricos, del metal, de la informática, potentes podríamos llegar a la excelencia en tecnologías médicas que vincularían la investigación con resultados prácticos facilitando la ampliación de puestos de trabajo en estas empresas que disponemos.

Problema 5. Las empresas no invierten bastante y no aprovechan el conocimiento de los doctores e investigadores universitarios. En España existe la mitad de porcentaje de empresas innovadoras que en Alemania. El séptimo lugar por la cola en Europa. Las grandes empresas españolas del IBEX casi no investigan porque están vinculadas al sector servicios, pero a pesar de esto copan muchas veces las ayudas para simulacros de investigación que les sirven para cuadrar los números ante el fisco. Y las pequeñas a veces no tienen suficiente volumen para incorporar este conocimiento en su seno. Por eso eran esenciales los Centros tecnológicos como correa de transmisión entre empresa y conocimiento. Y por eso, a pesar de los esfuerzos que en la etapa 2003-2010 realizamos por ellos, por ahora, el único ejemplo exitoso en todo el Estado es la experiencia del País Vasco.

El régimen y la casta han ayudado a esta situación. Pero viendo la extracción funcionarial de muchos de los dirigentes de Podemos y Syritza dudo que planteen soluciones razonables para este gordo problema del sur de Europa.

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