¿Qué ha pasado entre Godó y Canal Català?

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08 de junio de 2012 (19:29 CET)

Hay un empresario, del universo Berlusconi, que puso un pie en la Catalunya televisiva y decidió hace unos años postularse como una de las referencias del sector gracias a sus conocimientos del negocio audiovisual. Les hablo de Nicola Pedrazzoli, impulsor de Canal Català, una agrupación de televisiones locales catalanas que ahora vive momentos de dificultad. En ese viaje no está sólo, aunque es el accionista mayoritario. En su empresa participa también un ilustre de la ciudad, el presidente del Círculo Ecuestre y de Riva y García, Borja García Nieto.

En poco tiempo, Pedrazzoli se hizo un hueco adjudicándose licencias de televisión local y comarcal catalanas. No consiguió, sin embargo, ninguna autonómica. El gran beneficiario de esas concesiones fue Catalunya Comunicació (Grupo Godó, 88% y Carles Vilarrubí, 12%) a través de la filial Emissions Digitals de Catalunya (EDC). Esta sociedad explota de forma directa 8TV (generalista), RAC 105 (musical) y tiene arrendados Estil 9 (programación específica para la mujer) y Barça TV (el canal del club que le da nombre).

Pedrazzoli está a punto de cerrar Canal Català, según explica, aunque posee tres canales autonómicos de televisión en Andalucía, Madrid y Valencia que emiten bajo la marca Metropolitan TV. “Han acabado con mi negocio”, denuncia. ¿Quién? “Godó”, añade.

La historia de amor y odio entre Godó y Pedrazzoli nace, paradójicamente, de la medición de audiencias. Veamos. Sofres, la compañía que mide los teleespectadores, no incluye entre sus informes a las televisiones locales, con lo que Canal Català jamás ha estado auditado en términos de audiencia local y, en consecuencia, no se beneficia de las planificaciones publicitarias generalistas. El negocio catalán de Pedrazzoli ha vivido fundamentalmente de la inversión municipal, sea privada o pública, hasta que llegó la crisis en 2010.

Con ese escenario, Pedrazzoli propone a los Godó que le alquilen RAC 105, un canal musical de espectro regional pero con pocos ingresos publicitarios. Y así sucede. Después de diversos borradores, EDC y Publitrece, la empresa del emprendedor italiano, firman el 16 de febrero pasado un contrato de arrendamiento por 10 años y un montante total de 15 millones de euros. Pedrazzoli garantiza las primeras cuotas con un aval a primer requerimiento emitido por Banc Sabadell por importe de 142.000 euros. Les hablo de documentos que he podido examinar de forma directa.

Desde que en 2011 empiezan a negociar Pedrazzoli y Josep Caminal en nombre de los Godó, el principal escollo a superar es la autorización del Consell Audiovisual de Catalunya (CAC) para cambiar la oferta de programación del canal. Pedrazzoli y su socio García Nieto querían hacer una televisión low cost, radical, “una Intereconomía a la catalana, como desveló esta publicación, y con un claro perfil independentista. Todo un cóctel.

En junio de 2011, la filial de los Godó (EDC) pide al CAC la pertinente autorización. Después de muchos estiras y aflojas, el organismo autoriza el cambio de programación con fecha 21 de marzo. Pero con 11 cláusulas duras: algunas referidas a los contenidos (horarios de emisión de programas esotéricos, por ejemplo), otras al aspecto lingüístico y, las más severas, que obligan al futuro canal a “garantizar el pluralismo” político y a que sus periodistas diferencien entre información y opinión. Una exigencias algo contradictorias con una Intereconomía a la catalana.

Pese a eso, y a que el Grupo Godó interpuso un recurso de reposición al CAC, Pedrazzoli y Godó deciden seguir adelante con su proyecto. Consideran más fácil adecuar su programación a las exigencias que volver atrás, al mundo local.

Pero todo cambia. De repente, EDC, Godó en definitiva, decide no continuar con el contrato y responde al organismo público que se olvide de su petición. ¿Porqué? “No podemos asumir las condiciones del CAC y no podemos hacernos responsables del cumplimiento por parte de nuestro inquilino”, explica Màrius Carol, director de comunicación del consorcio editorial. Otras fuentes, próximas al grupo, señalan que padre e hijo, Javier y Carlos Godó, no tienen idéntica sensibilidad con el tema. No será la primera vez que uno y otro se contradicen públicamente en asuntos de negocio.

Pedrazzoli ve, en cambio, un intento de ahogar empresarialmente un proyecto que podía convertirse, en el ámbito privado, en una seria competencia para 8TV, la enseña televisiva de los Godó. “Lo he intentado hasta el último momento, pero han acabado con mi negocio. Quiero el canal, me he quedado sin negocio mientras discutía con ellos”. Según relata, en Semana Santa, EDC cambió de opinión y dejó su proyecto congelado. Dice haber perdido casi un millón de euros preparando la programación, explica que ha devuelto tres canales locales por sugerencia del CAC (Manresa, Figueras y La Cerdanya) y que ni tan siquiera ha recuperado el aval presentado.

De acuerdo con las informaciones de Pedrazzoli, los Godó sólo estaban dispuestos a mantener el contrato de alquiler si cambiaba la orientación de su propuesta televisiva. “Sólo me lo alquilaban si cambiaba la temática, si hacía canales de cocina, viajes...”

Si nos atenemos a la información proporcionada por los editores de La Vanguardia, el asunto fue otro: “Nos lo ponían tan difícil [el CAC] que lo dejamos correr”. Los Godó insisten en que han dejado correr el contrato porque no hay ningún acuerdo. “Estaba supeditado al cumplimiento de las condiciones del CAC”, dice Carol. Pero, en cualquier caso, Pedrazzoli piensa mantener un pulso con el primer grupo periodístico privado de Catalunya. Llevará el caso a los tribunales e, incluso, después de acercarse al PP y fracasar, amenaza con hacer las maletas y hacer las Españas...

Este es el estado de cuestión, que cada quien extraiga las conclusiones sobre el particular. Nosotros nos limitamos a presentar la situación. Buen fin de semana amigos.

Tratamiento de choque semanal:

Supositorio matinal > Me escribe Josep Maria Xercavins, el hombre de Metrópolis (aunque algunos socios me reprochan que lo identifique con la inmobiliaria de la que sólo tiene un 2% y donde no desarrolla ningún cargo ejecutivo), para recriminar que en mi último supositorio dijera que algunos socios quieren alejarlo de la empresa. Según dice, su contrato sigue vigente después de junio y, en consecuencia, mantiene la presidencia del comité de inversiones de la filial Metroinvest. Nada de lo que dijimos es correcto, viene a explicar. Si nos equivocamos, rectificamos. Si los socios acaban con su trayectoria en la empresa habremos acertado. Veremos, el tiempo dará o quitará razones...

Supositorio nocturno >
Podríamos hablar de la intensa semana que hemos pasado después de desvelar que Luis del Rivero, expresidente de Sacyr, ha denunciado a Isidro Fainé, presidente de La Caixa, por percibir 24,5 millones de euros en 2007, cuando dejó la dirección general para convertirse en presidente de la entidad. Es una denuncia que tramita la Oficina Antifraude de Catalunya. Podríamos extendernos en cómo esa información ha circulado abundamentemente por la ciudad. También podríamos hacer consideraciones sobre el billete de José Antich en La Vanguardia del día después o en el silencio tan cómplice como significativo de algunos medios de comunicación... Pero lejos de todo eso, sólo les decimos que sigan con atención el asunto. Y que, de momento, no podemos desvelarles la conversación, larga e interesante, que mantuvimos con el denunciante. El lunes, más.
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