Pujol y la dramática anécdota de la bruja

02 de septiembre de 2014 (00:00 CET)

Un programa magazine de una televisión española explicó ayer que Jordi Pujol i Soley consultaba frecuentemente con una bruja. El espacio de entretenimiento lo decía amparándose en lo que les había explicado una señora dedicada a esas artes y por declaraciones previas de la amante de su primogénito, que coincidían en el mismo sentido. En los próximos días han prometido emitir el vídeo completo.

Al conocer esa historia en este medio nos dimos un hartón de reír. Está claro que se ha abierto la veda y que sobre Pujol podemos leer o escuchar cualquier barbaridad. Ya saben, por lo de la leña y el árbol caído. Pero decidimos hacernos eco también de la información, porque nuestra capacidad de asombro con las andanzas del antiguo presidente catalán es ya ilimitada y, normalmente, el demonio habita en los detalles.


 
Todo es tan rocambolesco que puede entenderse la depresión que arrastran los más próximos al ex presidente

Lo curioso del caso es que unas horas después de haber publicado esa información, recibí una llamada telefónica de alguien que ha sido persona muy próxima a Jordi Pujol durante años. Me decía que esta supuesta bruja no era la que él, por encargo del ex presidente, había trasladado en su coche de Andorra a Barcelona en varias ocasiones. ¡Alucinante!

De repente, uno se imagina al Pujol político (y es innegable que era un aprendiz de brujo en su oficio) recibiendo instrucciones, predicciones, visiones o recomendaciones de expertos en brujería mientras gobernaba con supuesta mano firme el país que tanto decía amar. Para más inri podemos recordar sus confesadas visiones de juventud en lo alto del Tagamanent y acabar dibujando el perfil de un personaje que nada, o muy poco, se asemejaba al político y hombre público que nos habíamos imaginado.

Ojalá estos detalles sean sólo una anécdota, pero pensar que pudo haber una, o más brujas, presentes en su vida... Quién sabe si alguna tabla wija y sesiones de espiritismo invocando a sus ancestros y pidiéndoles las claves de las cuentas secretas fuera de España... Pasemos por alto incluso el chiste fácil de relacionar la V del 11S con la videncia, que no se lo merece la gente bienintencionada que puebla el país. Aunque, por más que se intente desdramatizar con sentido del humor, todo es tan rocambolesco que al final es entendible que la ciudadanía, en especial la más próxima a sus tesis, arrastre una profunda depresión. Visto lo visto, uno no sabe si echarse a reír o a llorar.

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