Política, con mayúscula

Jordi Joly i Lena

22 de octubre de 2013 (21:14 CET)

Las realidades son cambiantes y se configura un escenario que pide nuevos roles de los gobiernos y los estados. Los modelos del pasado quedan cada día más lejos de la auténtica necesidad de las sociedades actuales. Es el momento de territorios y regiones compactas y homogéneas, aglutinadores de potentes polos de crecimiento. Así lo pone de manifiesto una de las hipótesis de futuro del informe de tendencias globales que cada año publica el National Intelligence Council de los Estados Unidos y que trae el nombre de Global Trends 2030: Alternative Worlds.

El mejor escenario para saber entender la complejidad y la necesidad de la Política del futuro, lo encontraremos en las grandes ciudades del mundo. Éstas se convierten en los principales actores, a nivel tecnológico, demográfico, cultural, sanitario, científico. Es en estos entornos urbanos donde hay que gestionar con máxima eficacia y eficiencia para que todo esto florezca y se desarrolle adecuadamente. Las grandes metrópolis se convierten en tractores del desarrollo humano.

Europa no quiere perder este tren de cambio, y consciente de la importancia de la competitividad futura del continente, crea el European Center for Government Transformation, donde desde una perspectiva de crecimiento económico, se pone de manifiesto por parte de la Comisión, el Consejo de Lisboa y la Dirección general de Investigación y Desarrollo que nuevas culturas políticas tienen que emerger para hacer posible un paso adelante de la democracia. Se hacen necesarias organizaciones gubernamentales válidas para los retos de una sociedad que necesita capacidad de respuesta a retos de gran alcance.

La política puede ser alta virtud humana, es cuando escribo Política con mayúscula, o el escenario de las más grandes miserias humanas, dos polos antagónicos. Todo depende de la cultura que impregnen aquellos que la practican. A éstos pues, les corresponde entender que ya no es suficiente tener la legitimidad de los votos. Sólo los que entienden lo que quiere decir la Política en su máxima representación como virtud, entenderán qué importante es la carga de responsabilidad que recae sobre sus acciones.

Hacer Política virtuosa no es jugar a la estrategia y al tacticismo partidista, hacer Política es saber actuar de forma racional y eficaz para servir dignamente a una sociedad
que necesita más que nunca de gobiernos e instituciones fuertes para configurar un entorno que posibilite la igualdad de oportunidades, el bienestar, el crecimiento y la sostenibilidad.

Tratar de paralizar per se la acción de un gobierno elegido democráticamente no tendrá seguidores. Como se pone de manifiesto con la acción republicana en los EEUU y las consecuencias del shutdown. James Baker, relevante símbolo republicano, lo deja claro en un reciente artículo en el Financial Times. Ya no se puede combatir un gobierno desde la acción no constructiva. Las personas no quieren acritud y negatividad constante: quieren proyectos de futuro y acción constructiva.

En Política, todos los actores tendrían que hacer lo que es debido, sea en posiciones de gobierno o de oposición, donde el espíritu constructivo y la profesionalidad acompañada por los valores que conformen la representación política sean el único elemento a valorar positivamente por la sociedad. Las batallas de facciones y la voluntad de parálisis tienen un coste social inaceptable en una democracia avanzada.

Hay que abandonar las formas políticas de desgaste constante que tratan de paralizar a cualquier precio. Hay que abandonar la carencia de compromiso y de voluntad real de buen gobierno en el sentido amplio, armas de defensa propia habituales de la incompetencia de quien lo practica.

Ojalá seamos capaces de construir una cultura a la altura de esta Política que se escribe con mayúscula, fuente de virtud humana, competitividad y bienestar.

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