Podemos, jodemos, movemos...

06 de noviembre de 2014 (00:00 CET)

El último barómetro electoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) acaba con las dudas. Antes fue un medio del grupo Prisa el que anunció la nueva: Podemos se convierte en la formación política con mayor intención de voto de los españoles. Sobre eso no hay dudas. Otra cosa son las leyes y circunscripciones electorales, que impedirán que arrasen en el hemiciclo.

Podemos es el capazo del descontento. La semana pasada cogí en Madrid cinco taxis. Sus conductores eran unánimes: cuatro pensaban en votarles y el quinto en no votar. Así, más o menos, está el estado de la cuestión en una encuesta Papus de proximidad. No es de extrañar que el enfado tenga una salida política. Es de tal tamaño y tan manifiesta, que casi lo mejor es que pueda ser encauzada por vías democráticas. Podemos es, por tanto, el coche escoba del cansancio.

 
Los empresarios les tienen miedo y el PP y el PSOE giran a su alrededor 


Los empresarios le tienen miedo a Podemos. Algunos le llaman Jodemos, porque temen que sus postulados económicos (sobre la deuda o la renta básica, por ejemplo) pueden llevar el país a una bancarrota precipitada. En parte, más allá de que el miedo guarda la viña, tienen razón. Es difícil para los mercados entenderse con una opción política que, de entrada, pone sobre la mesa del panorama internacional un impago de los compromisos contraídos por su país.

Sea cual sea el resultado final de la opción política que encabeza Pablo Iglesias, su irrupción en el ámbito de la política española tiene un gran mérito. Mucho o poco, su sola presencia está haciendo que la agenda del resto de formaciones políticas gire a su alrededor. El PP, por ejemplo, poniendo manos a la obra para acabar con la corrupción que ha invadido sus filas en determinados feudos electorales. Algo similar le pasa al PSOE, que además está obligado a resituar sus posiciones políticas para no parecer ante los españoles una especie de orden religiosa filial de los poderes fácticos. Más izquierda y más juventud para evitar que sus nuevos rivales les barran del mapa político en menos de una década.

Así que Podemos también es Movemos. Su llegada, con independencia de cuál sea finalmente el resultado que cosechen en unas elecciones, habrá condicionado al conjunto de la política española. Nunca una coleta dio tantas vueltas al ruedo y logró tantos vítores.
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