Pere Navarro y Germà Gordó, dos políticos con ganas de liderazgo

01 de diciembre de 2013 (13:05 CET)

Tienen orígenes y convicciones diferentes, pero tanto el primer secretario de los socialistas catalanes como el convergente consejero de Justícia parecen dispuestos a enarbolar banderas que tiempo atrás sólo levantaban sus mayores. Han llegado y hasta rebasado el medio siglo de vida y ambos han optado por ponerse al frente de algunas manifestaciones.

Pere Navarro le ha dado una vuelta al PSC. Habrá que ver cuánto tiempo tarda en transmitir a la opinión pública que los socialistas catalanes han conseguido clarificarse, incluso abandonando a parte de sus compañeros por el camino, con el tema que los nacionalistas catalanes les pusieron sobre la mesa, casi súbitamente, en los últimos tiempos. Tienen un discurso propio, que en muchos ámbitos de la política catalana ha sorprendido, pero que puede ayudar a su electorado a aclararse sobre qué defiende cada quién en el mapa parlamentario.

El caso de Germà Gordó es distinto. El político tiene raíces en las entrañas del partido, donde ha prestado diferentes y discretos servicios a la evolución de CDC. Desde la consejería de Justícia, Gordó trabaja de manera recurrente para situar su candidatura personal en la rampa de salida de los liderazgos políticos.
 
En común tienen una buena imagen personal y la complicidad de parte del poder económico catalán

El consejero también tiene su propio discurso, que no coincide con el que realizan otros de sus correligionarios, como Francesc Homs o el propio Artur Mas, y que incomoda, y no poco, a Esquerra Republicana. Se prodiga poco, pero es contundente en sus opiniones. No tiene una imagen pública ni es conocido, justo por esos años en los que prefirió la sombra al sol. Pero tiene ganas.

Y, sobre todo, cualquiera que esté optando al liderazgo de una CiU a la que se le acumulan las dificultades políticas y electorales lo hace desde el convencimiento de que Mas y Homs son poco más que cadáveres políticos en movimiento. Sólo Felip Puig podría disputarle esa sucesión natural dentro de la formación, pero tampoco parece que el titular de Empresa cuente con unos activos políticos muy favorables. Su paso por algunas responsabilidades políticas y los claroscuros que podrían emerger lastran sus posibilidades reales.

Tienen en común una buena imagen y la complicidad de buena parte de los poderes económicos, algo que jamás conseguirá Homs y que en el caso de Puig provoca adhesiones o rechazos muy pasionales. En breve, los veremos liderar. Al tiempo…
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