Pep Guardiola, encerrado en el Penal de la Isla de If (y II)

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29 de abril de 2012 (10:14 CET)

Este artículo es la segunda parte de la historia que se ha ido esculpiendo estos días --obviamente, sin la primera parte no se entenderá la segunda--.

¡Y no se equivoquen! Cuando me refiero a estos días, es que el desenlace de toda la trama ha pasado estrictamente estos días. Reitero para que no haya dudas: toda la historia se ha fraguado estos días. Desde los años de prisión, al sorprendente acto de fuga creado por Pep Guardiola en el penal de la isla If.

Después de cuatro años en prisión, Pep Guardiola, a lo Edmundo Dantes --el Conde de Montecristo--, ya estaba impregnado de la sabiduría del Abate Faría, aquel que le enseño todo lo que sabía y aquel que le dirigió en su camino. Hacía meses que tenía clara su salida. Dice que tomó la decisión en octubre y lo comunicó a sus más allegados. Un acto claro y marcado. Argumentaba que lidiar con demasiados frentes abiertos, junta y jugadores, le habían agotado.

Pero la literatura de Pep Guardiola no es la misma que la leída por la junta directiva --vamos a sopesar que leen y entienden a los clásicos--. Pep se creía simplemente un moderno Edmundo Dantes que quería fugarse del penal de If. Pero la junta directiva del FC Barcelona lo veía más como aquel rey victorioso de Escocia narrado en Macbeth, el Rey Duncan. Como escribía Shakespeare sobre el Rey Duncan: “Ha usado de sus poderes con tal bondad, ha sido tan claro en su gran dignidad, que sus virtudes argüirán como ángeles de lengua de trompeta en contra de la profunda condenación de eliminarle”.

Aquellos que hayan leído Macbeth, recordarán que en el primer acto, las tres “Hermanas Fatídicas” se cruzan en su camino para prometerle un trono. El oficial del Rey Duncan, aquí podríamos pensar en Tito Vilanova, considera tal promesa como una oportunidad única e irrenunciable y en una noche aciaga asesina a su rey. Que nadie dude, mientras Pep Guardiola pensaba en fugarse de If leyendo a Dumas no se dio cuenta que otros leían otra literatura más maquiavélica, la de Shakespeare.

El autor inglés escribía en la misma: “La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada” (Acto V, Escena V). Y, realmente, todo los actos que provocan la salida de Pep Guardiola y su rueda de prensa final, quedan sintetizada en esas palabras.

Todo lo que se habló allí no significó nada. Todo el ruido y la furia ya habían sido consensuados. Y los golpes urdidos por el gran estratega, Andoni Zubizarreta, habían consumado la tragedia.

Pero aún con El Conde de Montecristo y Macbeth, no podemos entender todo lo sucedido. Seamos menos clásicos y, cual serie americana del siglo XXI, añadamos analepsis y flashbacks como pasaba en la laureada Lost. Es decir, la técnica que altera la secuencia cronológica de la historia, conectando momentos distintos y trasladando la acción al pasado. Ya no sólo son los libros que leen uno y otro sino lo que pasaba por su cabeza. Mientras Pep Guardiola pensaba en fugarse del penal de If bajo la identidad moribunda del Abate Faria, en otra época era realmente asesinado por Macbeth mientras dormía.

Y uno se preguntará muchas cosas. ¿Quiénes son las tres “Hermanas Fatídicas” que han prometido el trono a Macbeth, Tito Vilanova? ¿Qué miedos movían a la junta para eliminar a un rey victorioso? ¿No es la victoria el último fin del club? ¿O es otro? ¿Quién es el Abate Faria en el FC Barcelona? Sí, todos sabían que el único fin de Edmundo Dantes, Guardiola, era llegar a la orilla, ¿Porqué era necesario liquidarlo en unas intensas 48 horas de analepsis o flashbacks a lo Lost? ¿Qué paso realmente en esas 48 horas? ¿Toda la junta directiva estaba informada? ¿Algunos jugadores fueron un primer caballo de Troya contra Guardiola?

Surgen, además, las preguntas más interesantes según mi punto de vista. La clave de todo el proceso está en estas tres cuestiones: ¿Quién fue la mente pensante que decidió ofrecer el cargo a Tito Vilanova? ¿Cuándo se produjo la aparición de las “Hermanas Fatídicas” en el camino de Tito? Y, sobre todo, ¿porqué a él?

Volvamos a la rueda de prensa y a lo que conocemos por algunos medios deportivos --bien informados pero que no informan de todo lo que saben-- para buscar algunas respuestas, podríamos decir, oficiales. La primera sería “a propuesta de Zubizarreta”, la segunda “tras la eliminación ante el Chelsea”, y la tercera “para garantizar la continuidad del sistema”.

Pero hagamos una nueva analepsis o flashback al martes por la mañana, horas antes del partido. Según lo oficial, aún sabiendo la salida de Guardiola desde octubre, no se había hecho ninguna propuesta a Tito Vilanova. Vamos, que las “Hermanas Fatídicas” no se habían cruzado en su camino. Entonces, ¿quién movió esa pieza? ¿Preguntó Tito a Pep sobre su futuro, y su indecisión le hizo buscar nuevas líneas? ¿O las nuevas líneas de Pep, que incluían a Tito, no le convencían de ninguna manera? Por ejemplo, un nuevo país o un nuevo idioma. ¿O ellos sólo caminaban tranquilos por el camino mientras alguien maquiavelaba a su vera?

La verdad, hasta el martes, post partido, Pep Guardiola seguía tranquilo sabiendo que su plan de abandonar el penal de If ya estaba consensuado. Pero aquí surge un problema: el plan inicial no contaba con el imprevisto de la eliminación de la Champions. La decisión se tenía que anunciar tras la final de Munich con la Liga ya finalizada. La junta, en su totalidad, ya estaba al corriente de la decisión de Guardiola y los nombres barajados eran otros. El primero, Marcelo Bielsa. La apuesta por Ernesto Valverde era secundaria, más del director deportivo del FC Barcelona, Andoni Zubizarreta.

Pero las derrotas ante el Madrid y el Chelsea precipitaron los acontecimientos. Miembros de la junta directiva exigieron al débil de Rosell una decisión inmediata. Bielsa era inviable --cómo se vería fichar al entrenador del equipo con el que jugabas la final de copa semanas más tarde--, y Valverde no tenía el consenso de la junta. Entonces Zubizarreta, puesto en duda, ingenió la solución Tito Vilanova. Realmente, la junta directiva sólo quería fuera a Pep Guardiola. Para muchos, más un competidor que un trabajador del club.

Sandro Rosell, desde hoy podríamos llamarle el débil, puso antes la voluntad de algunos miembros de la junta directiva a lo previsto y planificado con anterioridad. Además, para satisfacción de algún miembro de la cúpula del Barça, hacía saltar por los aires la “salida a nado del penal de If” del hijo del paleta que no les saludaba. Una jugada perfecta, tan perfecta como la de aquellos directivos que, sin tener abono en la vida en el club, disfrutan ahora en primera línea de los partidos.

Pero la junta directiva obvió que el Abate Faria, preso por vida, aún tiene mucho poder en el penal. Obvió que Pep Guardiola, finalmente, llego a la orilla. Claramente, trazará una vida nueva fuera del penal con ansias de volver. Obvió que Rosell ha quedado débil, muy débil; y sin esa punta de lanza presidencialista no son nadie --¿alguien recuerda a los segundones de la junta de Laporta?--. Obviaron también que Zubizarreta, como buen portero, tiene la visión de todo el campo y no debe guardar mas fidelidad que a su cargo. Pero, sobre todo, obviaron cómo acabo Macbeth tras sus actos. Como diría cualquier lector, peor que el rosario de la aurora. Tiempo al tiempo. Estos dos días marcaran un futuro inestable del FC Barcelona.

En resumen, un débil Sandro Rosell será cuestionado y devorado en breve por la junta directiva --debería mirar bien quién le rodea y qué dicen a su espalda--. Está formada por gente con escaso conocimiento literario e intereses más cercanos al snobismo, e incluso al frikismo, que dedicados al servicio del club. Serán engullidos por su propia autoestima. Tan baja, que necesitan del club. Pero no entienden que el Barça no les necesita a ellos.

Tito (Macbeth) sufrirá por su acto, del que no hay retorno. Le hará ser inseguro, dubitativo, con poca decisión frente a las circunstancias y frente al férreo control de Zubizarreta, sin lugar a dudas uno de los grandes ganadores. Los jugadores, como siempre, serán meros peones. La mayoría son más fieles a su dinero que a las personas. Por ejemplo, Messi fue encumbrado por Pep Guardiola pero en el día final se quedó en casa. La mayoría valorarán con el tiempo lo que han perdido ahora.

Y cuando la actual junta directiva desaparezca en la niebla, cosa que pasará, Pep Guardiola volverá a recuperar a ese Edmundo Dantes llegado a la orilla. Y pensará en volver con su nueva riqueza. Finalmente, el Abate Faria seguirá prisionero en el penal de If. Pero dando sabiduría, ordenes, y sabiendo a quién dejar entrar y salir. Él es el prisionero mayor del penal, pero también desde hace años el que más manda allí. Nada ni nadie se mueve sin su decisión, y enviando con inteligencia a Pep Guardiola a la otra orilla --una operación necesaria--, ha liquidado brillantemente a la junta directiva gracias a la habilidad de Zubizarreta en buscar a Macbeth. Sin lugar a dudas, el Abate Faria ha demostrado que es el más listo
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