Pedro J., bienvenido al presente de la prensa, los medios digitales

05 de enero de 2015 (00:00 CET)

Por fin, Pedro J. Ramírez ha desvelado cuál será su aventura periodística tras la atribulada salida de El Mundo y de la empresa editora, Unidad Editorial. Como no podía ser de otra manera, el veterano periodista ha puesto en marcha una iniciativa comunicativa que verá la luz en formato digital y bajo la histórica y evocativa cabecera de El Español.

Pedro José le sigue llamando periódico. Por más que se ha reconvertido a la era digital con una velocidad vertiginosa aún conserva algunos tics del tradicionalismo periodístico del país, con todo su atavismo incrustado en la pluma y en la oratoria. Pero no será un periódico, será un medio de comunicación en soporte digital, sin papel. No tiene mayor importancia, pero hay que precisarlo. La originalidad y la creatividad es algo que siempre ha acompañado a esta bestia de la comunicación española. No iba a ser menos ahora: ha tenido la genialidad de bautizar a la sociedad editora con el nombre de No hace falta papel, SL. 

Hace un tiempo que combatimos contra las denominaciones peyorativas que se nos han asimilado sobre todo por parte de nuestros colegas competidores de la industria tradicional (industria vegetal, en sentido literario y figurado se merecerían que les dijéramos). En más de una ocasión he corregido a un interlocutor para recordarle que los medios digitales no somos confidenciales, que esa suerte de gracia es solamente una descripción de claro propósito: restar credibilidad al trabajo periodístico de propuestas emergentes. Y, si me apuran, la contaminación que genera la marca de uno de los más exitosos digitales del sector en estos años.

Don Pedro llega de nuevo a una profesión que no abandonó jamás. Ramírez ama el periodismo no como un relato notarial, sino porque gusta de influir en la sociedad que le rodea. Así ha sido desde que conservo uso de razón periodística; en Diario 16 o en El Mundo su director no ha querido jamás ser un convidado de piedra a la época que le toca narrar. Al contrario, Pedro J. es un periodista fiscalizador con algunos poderes, comprometido al modo y manera de grandes editores norteamericanos. Y, ahora, quizá lo sea más que de costumbre.

El primer capital social de El Español son los 5,3 millones de euros que Unidad Editorial abonó a su ex director en concepto de indemnización. Luego, en una especie de crowdfunding especial, el nuevo director pasará el rastrillo entre los lectores para añadir una capa más de menudeo financiero a su corte de adictos. En cualquier caso, el dinero es sobre todo suyo. Menudo elemento de cambio con su pasado. Quizá en su nueva aventura periodística, donde ya no dispara con la pólvora del rey que le proporcionaba el capital italiano, resulte algo más comedido con la cuenta de resultados de su proyecto e, incluso, vele porque los números no alcancen el grado de tinte rojo que dejó en herencia en El Mundo.

Leído, culto y valiente (cómo superó su episodio personal en los tiempos de la guerra sucia de los GAL es toda una tarjeta de presentación), Pedro J. Ramírez llega para darle aún más prestigio a la prensa digital. Es una buena noticia, porque también es conocido su buen gusto por el periodismo formalmente bien servido.

Genera más dudas cuánto tardará en iniciar el acoso y derribo a Mariano Rajoy. No se olvide nadie de que, más allá de evitarse una jubilación indeseada, el periodista que dirigirá el nuevo medio quiere tener un altavoz disponible antes de las próximas elecciones generales. Un medio que, por supuesto, intentará pasar cuentas con quienes le obligaron a retirarse de El Mundo y procurará que la política española tenga los matices que él prefiere.

Liberal dice que será. No es un mal frontispicio. Pero si El Español además es honesto y creíble nos hará un gran favor a quienes llevamos algo de adelanto en esta dulce y reconfortante aventura del periodismo digital, el periodismo del presente. Bienvenido, de nuevo, Don Pedro a una sociedad falta de democracia por la ausencia de medios de comunicación creíbles, honestos y sostenibles.
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