¿Otra charlotada más en el Parlament de Catalunya?

20 de enero de 2014 (19:04 CET)

Ni el gobernador del Banco de España ni la presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) están nada dispuestos a acudir al Parlament de Catalunya para hablar de cajas de ahorros.

Lo hicieron el que fuera presidente de Bankia, Rodrigo Rato, y su actual responsable desde la nacionalización, José Ignacio Goirigolzarri. Salieron molestos porque se llevaron la peor parte y el recuerdo de haber conocido la sandalia del diputado de la CUP David Fernández.

El resto de citados fueron, en la práctica mayoría, ejecutivos catalanes que administraron lo que era un sistema financiero regional antes de esta bomba nuclear financiera caída en la caja acorazada de alguna entidad de ahorros.

 
En la comisión que debe hablar sobre las cajas de ahorros no estarán ni Isidro Fainé ni Juan María Nin

La mayor parte de estos directivos se sienten marginados por la cámara catalana y sus insignes diputados. ¿Cómo puede suceder que con lo que hicieron en su día a ningún parlamentario se le ocurriera amenazarlos mientras sí lo hacía con los visitantes extranjeros? ¿Trato de favor al ‘extranjero’?

Así que seguramente ni a Luis María Linde, gobernador del BdE, ni a Elvira Rodríguez, jefa de la CNMV, les apetezca pasar por el trance de las anteriores visitas. Cuando una cámara autonómica, parte indiscutible del Estado, trata así a representantes de otras instituciones del mismo es que algo no funciona.

No debemos olvidar que en esa comisión que debe hablar sobre las cajas de ahorros no estarán ni Isidro Fainé ni Juan María Nin, el número uno y dos de La Caixa, la mayor entidad financiera catalana y la que se engulló a Caixa Girona. Hubiera sido interesante que explicaran, como lo hizo Narcís Serra o Ricard Pagès, por ejemplo, qué se encontraron al integrar la caja de ahorros de la Diputación de Girona.

Ese democrático ejercicio nos permitiría hoy quejarnos, y con razón, de que el Banco de España y la CNMV piensen que esta comisión del Parlamento catalán tiene más de pantomima en clave interna que de actuación seria sobre la materia. Mosquea, pero es comprensible, que hayan declinado asistir. Cualquiera que pudiera pensaría si participa o no en una charlotada que no servirá para nada.
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