Olegario Soldevila: suceder a un desacuerdo familiar

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El joven directivo es uno de los nuevos miembros del equipo de Antón Costas en el Círculo de Economía

30 de noviembre de 2013 (17:10 CET)

Suceder es una forma de innovar. Olegario Soldevila Ferrer, el joven directivo aupado por Antón Costas a la junta del Círculo de Economía, es el emblema de una transición. Representa a la nueva ola de la endogamia; una mirada inside detrás de los encajes de tul.

El joven Soldevila, nieto del mítico Olegario Soldevila Godó (pionero del Hotel Majestic), forma parte de una generación discreta, escocida por el contagio de la política y, al mismo tiempo, refractaria ante el destello de la herencia como único argumento. Es el consejero catalán de Arcano Wealth Advisors, un family office fundado por Carvajal Hoyos --hijo de Carvajal y Urquijo--, un sorprendente físico de Princeton, con carrera en Lehman Brothers y Banco Sabadell.

Cada vez que emerge un cachorro, aparece la misma pregunta: ¿Continuará Olegario con la empresa que hoy gestiona su padre, Andreu Soldevila Casals? No es fácil superar el apego de los herederos al juego del Palé. La molicie de la compra-venta reblandece más que la puesta de largo, aquel vicio añejo con baile y batalla de confeti que resuena todavía en el piano endomingado del Majestic. El relevo es una de las cuestiones más debatidas en el entorno de las empresas familiares, sobre todo a partir de la tercera generación, que es cuando aparece la dispersión de la propiedad.

Además, en su caso concreto, el día en que Olegario tome el control del grupo hotelero reunido en la sociedad patrimonial Inma, deberá pacificar el desacuerdo sin ruido (a la catalana), que enfrenta hoy a los gestores del negocio -su padre y su tío Rafael- con las hermanas de estos, María Dolors y Eva, hijas de Soldevila Godó, pero simples accionistas. Las hijas del patriarca Olegario (fallecido el pasado junio a la edad de 96 años) vindican la memoria de su madre, Esperanza Casals Carbó, ex vicepresidenta del grupo y marca en la Barcelona del medio siglo.

En los años oscuros, cuando la parrilla del Ritz y el salón del Majestic festoneaban a los vencedores, Olegario y Joan Gaspart padre consolidaron su monopolio gracias al apoyo de sus esposas, la Casals Carbó y María Suelves. Nadie podía imaginar entonces que, mucho tiempo después, en 1996, el hotel del Paseo de Gracia sería la sede del Pacto del Majestic, entre Aznar y Pujol.

En los comienzos de un directivo, el low profile le gana la partida a la sociabilidad. Hace cuatro años que Olegario es socio del Círculo Ecuestre, pero mantiene una sintonía todavía distante respecto a los representantes del comité de nuevas iniciativas de la institución en el que destacan ejecutivos menores de cuarenta años, como Ramón Barguñó, Jaime Ozores o Sergio Martínez Campos. Podría decirse que, de momento, el joven Soldevila acepta la pertenencia pero no milita todavía en la tenencia. Está lejos de la generación anterior, la de Jaime Malet, Sergi Ferrer-Salat, Suqué Mateu o Soledad Desvalls, entre otros cincuentañeros y miembros de la junta del Ecuestre, que preside desde la plenitud Borja García-Nieto.

El futuro heredero del Majestic se mueve mejor en el cráter empresarial que en sus aledaños civiles. De momento, se muestra discreto en el Forum del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), la pata negra de raíz patrimonial española, un entreverado de directivos y sucesores dinásticos donde destacan nombres como los de Jonathan Andic (Mango), Abel Matutes Prats (Grupo Matutes), David Rodés (Mediaplanning), José María Quintero (Uriach), Guillermo Gaspart (Husa), Borja Pascual (Leche Pascual), Beatriz Molins (Cementos Molins), María Victoria González-Gordon (Gonzalez Byass), Borja Solans (Pikolín), Hugo Serra (Catalana de Occidente) o María del Mar de Ros Raventós (Codorniu).

Como abogado se formó en el área de derecho financiero y tributario de Cuatrecasas con una trayectoria al servicio de grandes empresas; antes, recién salido de la Northwestern University, pasó por la firma Cleary Gottlieb Steen & Hamilton de Nueva York. Ahora, arrebatado por la inversión, el socio catalán de Carvajal Hoyos se siente especialista en banca privada y gestión de activos alternativos. Reporta sus conquistas a Íñigo Susaeta, cofundador de Arcano, y su target comercial no ofrece dudas: solo gestiona patrimonios superiores a los 25 millones de euros.

En Arcano enjuagan su fortaleza algunos de los nombres ilustres de la industria y las finanzas. El padre del fundador, Jaime Carvajal y Urquijo, proyecta su influyente sombra sobre la nueva hornada del capital aventurero. El marqués de Isasi no olvida que él empezó muy pronto; aún de adolescente, empeñó su futuro en las Jarillas, el colegio ad hoc de Juan Carlos I, su amigo de pupitre. Carvajal y Urquijo lo ha sido todo, desde presidente de Ford España a dueño de Parques Reunidos. Perteneció a Morgan Stanley y fue miembro de la Comisión Trilateral en el relumbrón de Akio Morita y Henry Ford III.

Olegario no podría tener mejor padrino. Suceder e innovar pueden ser oficios complementarios. Pero también hay que influir, una tarea cuya senda conoce bien el profesor Antón Costas, quién ha situado a Olegario en el carril de las élites.
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