Obama, Cuba y la doctrina de apertura 

12 de abril de 2015 (20:00 CET)

Según un reciente sondeo llevado a cabo para la cadena televisiva Univision en colaboración con el Washington Post, los habitantes de Cuba son favorables al restablecimiento de relaciones comerciales con Estados Unidos. Conmovedoramente, no son lujos lo que los habitantes de la Perla del Caribe buscan, sino más farmacias y supermercados, establecimientos que abundan y que tenemos por habituales en nuestro día a día, aun durante la fase más profunda de la crisis económica.

La esperanza de los cubanos de ver más farmacias y supermercados, comercios de bienes primarios y esenciales, es un reflejo del sufrimiento que durante décadas se impuso a los habitantes de la isla como castigo político a través de un embargo fatuo e inefectivo.

Como parte de su legado, el presidente Barack Obama está cultivando una mejora de las relaciones con Centro y Sudamérica, ya que el tratamiento de EEUU a Cuba ha sido una fuente de desacuerdos entre los dos hemisferios. En parte, el acercamiento norteamericano hacia el sur del continente está motivado por la necesidad de extender su influencia y establecer una contrapartida al creciente liderazgo de la China en el territorio sur. 

Se dice que el Departamento de Estado ha recomendado retirar a Cuba de la lista de países promotores del terrorismo. El on dit en Washington es que Obama anunciará esta decisión pronto. Aunque no se programaron reuniones formales entre Raúl Castro y Obama en la Cumbre de las Américas de Panamá, la coincidencia de ambos en el evento sirvió de apoyo para cementar el acercamiento entre los dos países. Castro ha reiterado su fuerte objeción a la inclusión de Cuba en esta lista, y la eliminación de Cuba de la misma es un paso fundamental para el progreso de las relaciones diplomáticas, un paso que tendrá que esperar. 

Obama, ahora en la recta final de su mandato, está revolucionando la política exterior norteamericana con su doctrina de acercamiento hacia los hasta ahora enemigos tradicionales. Con pinceladas valientes y creativas, el presidente busca trazar un rol moderno y relevante para Estados Unidos en el siglo XXI. Muy inteligentemente, ha comprendido que la demonización de estados y el sufrimiento de la población civil de esos estados a través de embargos inútiles no es el camino a seguir. 

Aun en contra de la furibunda oposición del Congreso norteamericano al acuerdo nuclear con Irán, y la intervencionista e irrespetuosa intervención del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en el Congreso norteamericano en contra de la política de Obama concerniente a Irán, con atino y fuerza ha seguido luchando para mantener un camino sincero y conductivo a la paz. 

Se dice que sólo en el segundo periodo, cuando no es factible una reelección para el despacho oval, un presidente es libre de cristalizar su visión para el país. Históricamente, Obama será recordado por su doctrina de acercamiento a los estados adversarios. Este 2015 será decisivo para su legado, ya que verá los frutos de la puesta en marcha de su revolucionaria política de apertura y dialogo inteligente. Buena suerte, presidente! 

Rosy Milene Meza es abogada y doctora en jurisprudencia estadounidense

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