No soy emprendedor

09 de julio de 2013 (20:27 CET)

Lo tengo que admitir: no soy emprendedor. No voy a actos públicos, tengo ideas políticas y digo lo que pienso sin gestionar mis silencios. Hablo de lo que quiero y no sólo de lo políticamente correcto. ¿Blog? Creo que lo actualizó copiando lo que escribo en medios, poco más. ¿Premios? Eso sí. Suman en un año más que la mayoría de los llamados emprendedores, pero ninguno del mundillo de los emprendedores. Jamás me han dado un premio por ser emprendedor, sino por empresario. Palabra que tampoco me convence.

¿Podría dar lecciones públicas sobre como gestionar proyectos? La verdad, si yo con mi poca perseverancia, mi imaginación, mis pocas habilidades sociales, mi intimidad, he hecho un proyecto, creo que todos pueden hacerlo sin mi ayuda. Ser emprendedor no se explica, simplemente se hace. Y no se hace una mañana, se hace cada día. Uno se plantea cómo quiere vivir, que sólo es una vez --recordemos, a pesar de agoreros--, y decide cómo y cuándo.

Con todo ese perfil, está claro que soy incapaz de pedir a alguien que invierta en mi proyectos. A veces, ni yo sé a dónde van, pero me divierte. Total, si hay días que yo ni los entiendo, cómo leches voy a ser capaz de explicárselo a otro. ¿Opciones? Miles. Si con mis defectos, llegamos a clientes en 106 países, ¿qué haríamos con recursos? Les respondo: seguramente menos. Emprender no es ganar dinero, sino divertirse. Y un horario porque una perseverancia difícilmente casa con la diversión.

No soy emprendedor. Simplemente me divierto con lo que hago. Encima --cual futbolista-- tengo la suerte de hacer lo que me gusta y, a diferencia de ellos, encima de lo que he estudiado. ¿Emprender para ganar dinero? Es el error de muchos. Emprender es buscar la diversión máxima, el placer íntimo. En mi caso el llegar a un país cualquiera y ver mi nombre en una esquina de una librería, en una cartel del aeropuerto, en un folleto de una cafetería o hasta en las bolsas de unas tiendas de lujo de ropa.

Pero miro mi entorno y todo es una lástima. La mayoría de los que se proclaman emprendedores que veo pulular por la red son simplemente nuevos oficinistas de banqueros en búsqueda de fondos para seguir su monótono día a día. En vez de buscar diversión o placer, buscan sólo dinero. Ellos les llaman inversiones o recursos. Y su ego se reduce simplemente a cuánto han levantado en vez de disfrutar con lo levantado. ¿Eso es emprender? ¡Por Dios, qué aburrimiento!
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