Necesitamos más RSC

13 de marzo de 2013 (20:33 CET)

Sin abandonar la prevención frente a las manifestaciones, que las hay, de papanatismo y oportunismo en torno al concepto de Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial (RSC o RSE), deberíamos ver este concepto como un nuevo campo por explorar y un largo camino por andar tanto en las relaciones laborales e industriales de nuestras empresas, como de especial utilidad para el conjunto de la sociedad.

Es el momento para que el movimiento sindical incorpore con fuerza en la negociación colectiva propuestas, iniciativas e instrumentos que garanticen la participación de los trabajadores y trabajadoras y la de sus representantes, en el seguimiento y verificación del cumplimiento de los compromisos de Responsabilidad Social adquiridos por la empresa.

El objetivo es que no se ignore a las personas que trabajan en sus productos aunque estén a miles de kilómetros de su sede central, y que estos compromisos atiendan la responsabilidad en las condiciones de trabajo, en el respeto de los derechos humanos y los derechos laborales de las personas que manufacturan sus productos, ya sean muebles, vestidos, zapatos, ordenadores,alimentos , teléfonos o automóviles etc.

Es la hora también de que las empresas comprendan que sus trabajadores y los sindicatos que los representan no son un grupo de interés más (organizaciones de consumidores, de accionistas u ONG), como los califican muchos de los manuales de gestión de la RSC. Del buen o mal comportamiento social, de la buena o mala imagen y reputación de su empresa, depende el presente y futuro de su empleo.

Precisamos más Responsabilidad Social en muchas de nuestras empresas, pero también en las entidades e instituciones que nos gobiernan y que nos representan. Nos lo demanda la realidad tal y como reflejan las últimas encuestas: la EPA con los 5.965.400 personas en paro y el desempleo juvenil y el barómetro del CIS, donde el 90,80% de la población califica la situación económica como mala o muy mala. Sólo el 2,6% de los ciudadanos percibe la situación política como buena. La ciudadanía sitúa a la política en general, y a los partidos y los políticos en particular, como el tercer problema.

Necesitamos más Responsabilidad Social a todos los niveles y necesitamos pensar en este país como una gran empresa a la que le urge revertir la negativa percepción que tienen de ella sus propios trabajadores y trabajadoras. Precisa recuperar la credibilidad en el proyecto empresarial, algo imprescindible para aspirar a tener un futuro, como imprescindible es también que la ciudadanía alcance a creer en un proyecto social común cuando estamos dominados por la segmentación y por el corporativismo del sálvese quién pueda.

Precisamos más Responsabilidad Social para revertir la desesperanza y el desasosiego que provoca la evidente crisis institucional que padecemos y poder convertir la lógica indignación en propuestas creíbles de regeneración. Lo precisamos del mismo modo que lo necesitan los trabajadores de una empresa en crisis para impedir que la falta de confianza en sus gestores les lleve a la desesperanza y con ello al fracaso seguro.

Además, lo necesitamos para recuperar urgentemente con hechos y resultados la imprescindible confianza en la clase dirigente para gestionar una salida razonable a la crisis antes de caer en el pozo del nihilismo social hacia el que estamos caminando a pasos acelerados.

Por todo esto, podríamos fijarnos en la acción de esa empresa que necesita reinventarse y adaptarse a la nueva realidad, fijarnos en esa empresa que decide impulsar su Plan de RSC y atender con ello a las tres acciones principales que deberá acometer como le indicará cualquier manual de ayuda para impulsar su Responsabilidad Social.

La primera, la necesidad de construir unas relaciones sinceras con los diversos grupos de interés, es decir, la necesidad de construir con el diálogo y el consenso.

La segunda, comunicarse con la sociedad con informaciones claras, transparentes y reales, diciendo siempre la verdad para ganar la necesaria credibilidad.

Y tercera, atender siempre al equilibrio económico, social y medioambiental, lo que no se está haciendo hoy en política económica, social y medioambiental. Precisamos más Responsabilidad Social en todos los ámbitos de nuestra sociedad y sin ella difícilmente saldremos de esta.
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