Murtra pierde 1,5 millones y reestructura su deuda

27 de marzo de 2014 (19:53 CET)

Industrias Murtra, firma fundada a finales del siglo XIX, contabilizó el año último una cifra de negocio estancada en el entorno de los 59 millones. Dos tercios de las ventas correspondieron a la exportación. Sus productos se dirigen principalmente a los ramos de decoración, sanitario e industrial.

El beneficio de explotación subió de 193.000 a 233.000 euros. Pero los gastos financieros derivados de su endeudamiento provocaron que el resultado final arrojase una pérdida de 1,5 millones, levemente inferior a la del ejercicio precedente.

Ante esta situación, los propietarios de la compañía tomaron tres medidas. Primera, ajuste de la estructura del grupo, mediante la apertura de nuevas líneas de negocio y el cierre o reconversión de las deficitarias. Segunda, aumento de capital para elevar los recursos propios, situados en 22 millones. Y tercera, reestructuración del pasivo bancario, cifrado en 23 millones, con alargamiento de los plazos de devolución y logro de un periodo de carencia de dos años para el principal.

Industrias Murtra, presidida por Evaristo Murtra de Anta, tiene la sede central en Granollers. Su negocio se reparte por mitad entre cintas, cortinas y barras para decoración hogareña, y tejidos industriales destinados a la automoción y el sector sanitario. El perímetro de consolidación del grupo abarca siete empresas, entre ellas sendas filiales en Suecia, Italia, México y Túnez. La plantilla consta de 368 personas.

El grupo Murtra protagonizó entre 1987 y 1993 un caso sonado en los anales mercantiles catalanes. Se trata del viaje de ida y vuelta de su capital. La familia propietaria, compuesta por una veintena de descendientes del fundador en cuarta generación, recibió una irresistible oferta de compra por parte del grupo británico Marling, cifrada en 1.400 millones de pesetas. Sin dudarlo, enajenó sus títulos.

Pero los nuevos dueños británicos fueron absorbidos pocos años después por otra compañía de su país, que acordó poner a la venta la filial española. La ocasión la pintan calva. Los hermanos Evaristo y Eudaldo Murtra de Anta salieron al quite y recuperaron el control de la sociedad.
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