Movilización empresarial

07 de septiembre de 2012 (15:49 CET)

La patronal Fomento quiere movilizar a los empresarios a finales de mes para reivindicar su papel en la generación de prosperidad. Tienen todo el derecho y el deber. Recuerdo cuando desde el departamento de Innovación, Universidades y Empresa dimos un apoyo clave a la campaña Catalunya, país industrial.

La crisis todavía no era del todo evidente, pero éramos conscientes que la moda frívola de ir diciendo que los países modernos serían de servicios acabaría por traernos un quebradero de cabeza. Un estudio encargado por la secretaría de Industria demostró que, siguiendo los nuevos criterios europeos de definición de industria que incluye en el concepto aquellas empresas que dan servicio a las empresas industriales, Catalunya tenía entre el 55% y el 60% de PIB y de trabajadores industriales; siendo la industria clásica sólo el 25% aproximadamente.

Esto era antes de la crisis. No sé donde estamos ahora. Lo que sí sé es que hacen falta emprendedores-empresarios, aunque seamos conscientes de la necesidad ineludible de cambiar del todo el modelo productivo insostenible para pasar a uno basado en la no dependencia energética y alimentaria, en el consumo responsable, en la transformación del estado de bienestar con la participación de operadores privados sin afán de lucro. Los emprendedores-empresarios son necesarios en cualquier caso.

El momento que ahora vivimos, debido a la desregulación del mercado laboral y al acercamiento de condiciones laborales de países emergentes, provoca una presión de la opinión pública sobre los empresarios. Y esto también se tiene que entender. Pero, hay mucha gente dispuesta a admitir la inevitabilidad de una transformación del mercado laboral donde se acabarán las seguridades.

Lo que la opinión catalana no entiende es que se hable en nombre de todo el empresariado en un totum revolutum. Esto hace daño al empresariado productivo, el más sano y el más necesario. ¿Se puede representar a la vez los intereses de los sectores financieros e inmobiliarios que la mayoría de gente ve como responsables primeros del fiasco y la miseria a la que nos están condenando?

Los mismos pequeños y medianos empresarios ¿se pueden sentir representados sentados en la misma mesa con los bancos que los han obligado a quebrar porque han cambiado de un día por otro los criterios de gestión del crédito y de la liquidez de su empresa? ¿Pueden sentirse representados sentados junto a los oligopolios de servicios y de distribución que tienen los servicios más caros y a veces mal atendidos de Europa y con una morosidad en el pago de proveedores asesina, porque los lleva hacia la muerte?

¿Pueden entender una movilización genérica que no sea también una postura valiente y clara a favor de la soberanía fiscal de Catalunya, ahora que una mayoría superior al 80% de la opinión es consciente de la acción confiscatòria y por lo tanto ilegítima del Estado sobre las finanzas de los ciudadanos y los empresarios de Catalunya?

Pues eso, si no se clarifican los participantes y todos los objetivos de la movilización empresarial, ésta flaquea.
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