Monedero, un presunto

09 de febrero de 2015 (00:00 CET)

Nadie está libre de pecado en nuestro cruel mundo. Pero algunos lanzan la primera piedra de forma inconsciente o peligrosa. Como Juan Carlos Monedero, dirigente de Podemos, con su asunto fiscal. He aquí algunas claves para entender el terremoto originado en las últimas horas:

1. Monedero cobró en una cuenta personal un presunto trabajo intelectual (consultoría, asesoramiento, informes o ves a saber qué) teóricamente pagado por varios gobiernos latinoamericanos. Sólo uno de ellos hizo el abono. De forma inmediata pasó esos fondos a la cuenta de una sociedad unipersonal creada al efecto de facturar un poco antes de recibir el cobro y que era inexistente en el momento de realizar el trabajo (unos años antes). De haber actuado con maneras más ortodoxas, ese capital percibido (casi medio millón de euros) habría tributado por la vía de persona física en el IRPF. Es decir, a los tipos de gravamen actuales casi 250.000 euros hubieran ido para Hacienda. Al hacerlo a través de una sociedad, los impuestos pagados --tras aplicarle deducciones y reducir gastos teóricamente soportados-- ascendieron sólo a poco más de 70.000 euros.

2. Quizá este joven profesor sea una presunta eminencia (que lo dudo) en su materia. Para los años transcurridos en la universidad como profesor e investigador tiene pocos tramos evaluados positivamente, dos en concreto. Más bien parece un presunto arribista académico capaz de manejarse de forma dudosa con la venta de unos trabajos al margen de la universidad que le abona el sueldo (no deja de ser un empleado público, pagado a escote entre todos) sin conocimiento de quien lo emplea y a unos precios sospechosos, por más que sus correligionarios se apresuren a señalar que la consultoría internacional está presuntamente muy bien pagada. ¿No debería investigar a favor de la Complutense? ¿Prefiere el dinero fácil? ¿Son también estas consultorías millonarias una versión con coletas de las puertas giratorias?

Tiene guasa que fuese más fácil localizar a Pujol en la casa de veraneo de Queralbs que a Monedero en Madrid


3. Toda la defensa de su actuación por parte de sus compañeros de Podemos (Pablo Iglesias, incluido) se centraba en que, a diferencia de otras actitudes fraudulentas, el presunto Monedero ha pagado sus impuestos en España y no ha percibido ese dinero en, por ejemplo, un paraíso fiscal. La bisoñez de estos políticos y el desconocimiento general que muestran, ungidos por una especie de actitud de supremacía moral, les llevó a defender un sinsentido. Imaginemos que un abogado basara la defensa de su cliente diciendo que sí, que había robado en una tienda, pero que a diferencia de muchos otros no había matado a nadie ni tampoco había roto el escaparate para entrar. Débil e inconsistente tesis argumental para quienes se arrogan el derecho a adoctrinar al conjunto de la sociedad y a calificar de casta casposa a quienes llevan corbata o el cabello peinado con raya.

4. Alguien en esa Hacienda que controla con mano de hierro el ministro del PP Cristóbal Montoro abrió un expediente investigador contra uno de los dirigentes políticos de lo que serán, parece, sus principales adversarios políticos en las urnas. La Agencia no pudo comunicar al presunto Monedero el inicio de la actuación inspectora, ni en la universidad donde trabaja (o trabajaba) ni en su domicilio. Tiene guasa que fuese más fácil localizar a Jordi Pujol el verano pasado en la casa de veraneo que tiene su esposa Marta Ferrusola en la localidad de Queralbs que a Monedero en Madrid.

5. No sabemos quién, pero seguro que algún fiscalista con olfato acabó asesorando a Monedero: si no se apresuraba a presentar una declaración complementaria ante Hacienda (unos 200.000 euros le costará la broma) tenía garantizada una imputación por presunto delito fiscal (la frontera está en 120.000 euros defraudados). Así que el joven y arrogante político corrió a proteger sus espaldas, antes de que eso le estallara a él y a su partido en la cara. Pagando se conjura el riesgo penal, según la doctrina jurídica.

6. El suyo no es un caso todavía de corrupción (nada sabemos del origen real de los fondos ni de su destino último), sino de presunto fraude fiscal. "Optimización" lo llamó Josep Piqué cuando se descubrieron sus artimañas para pagar menos impuestos por su vivienda en la etapa en la que era ministro de los gobiernos de José María Aznar.

El dirigente de Podemos hincha sus pectorales como un pavo acusando de casta a quienes hacen lo que él ha practicado


7. Lo que diferencia al presunto Monedero de otros practicantes de esta técnica de la optimización fiscal (reservada en exclusiva a quienes no son trabajadores sólo por cuenta ajena y sus rentas tienen diversas procedencias) es que el dirigente de Podemos hincha sus pectorales como un pavo acusando de casta a quienes hacen lo que él ha practicado y que, por su inmoralidad política, ha recapitulado con urgencia. Es decir, ofrece lecciones de ética ciudadana de manera indiscriminada, mientras él enciende una vela a Dios y otra al diablo.

8. En un mitin le echó un órdago a Montoro ("no tengo miedo", llegó a decir el presunto), que es tanto como proponer un pulso a un boxeador o culturista profesional. Si no estaba atemorizado y no era un presunto e insolidario defraudador, ¿qué necesidad tenía de regularizar su situación con el Fisco?

Monedero, y algunos de sus acompañantes, son aire fresco en la política española y es de agradecer su contribución a ventilar las estancias institucionales demasiado cargadas en el ambiente de corruptela que se ha prodigado en los últimos tiempos.

Pero que nadie se equivoque. Lanzar la primera piedra sólo es seguro si se está libre de pecado, como dice la sabiduría bíblica. Hacerlo sólo por deporte o por vacua oratoria puede convertirse en una actividad de riesgo. Pujol ya se equivocó con su chulería ante al Estado (recuerdan aquel mítico "¿qué coño es la UDEF?") y al listillo y presunto defraudador de Podemos le ha pasado lo mismo: donde las dan, las toman.

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