Más vídeos criminales del jihadismo

18 de noviembre de 2014 (00:00 CET)

Una vez más preferimos mirar para otro lado cuando el fanatismo islamista decapita, filma y distribuye sus vídeos. Quién sabe si uno de estos asesinos fanáticos fue reclutado por el Estado Islámico en alguna mezquita no muy lejos de casa. Eso sí que es un eje del mal. El nuevo vídeo mostraba la cabeza degollada de un cooperante estadounidense desaparecido hace unos años, junto con más de una docena de soldados sirios. La pregunta, una vez más, es donde está el Islam moderado. Lo hay, pero se diría que carece de articulación si le compara con el impacto de los terroristas del Nuevo Califato.

Recientemente, el digital Spiegelonline ha entrevistado a un reclutador del Estado Islámico que opera en Turquía. A Turquía acuden aspirantes del todo el mundo, dispuestos a enrolarse en el jihadismo. Su argumento central es que el Islam está en plena venganza contra las atrocidades fundamentalistas de Occidente porqué así lo enseña Alá. La democracia “es para los infieles”. De cumplir al pie de la letra con el Corán, el jihadismo se impondrá en todo el mundo. Se trata de una lectura literalista del Islam, con la que están en profundo desacuerdo muchos musulmanes. Pero para los seguidores del Nuevo Califato, no hay otra ley que la “sharia” y es una abominación cuestionar las enseñanzas de Alá.

El islamista auténtico, según las palabras del reclutador jihadista, no es un demócrata porque no tiene que respetar las opiniones de las mayorías y las minorías no le interesan. En realidad, la democracia es un instrumento hegemónico de Occidente, contrario al Islam.

 
Lo que sí existe es una añoranza atávica del mito de un Islam unido, en sus legendarios siglos de oro
¿Hasta qué punto las brutalidades del Nuevo Califato tienen acogida en el mundo populoso del Islam? Nada más arcaico y, ahora mismo, nada más peligroso. ¿Es masivo el seguimiento de la idea megalómana de un Nuevo Califato que vaya, como hace un siglo, desde Marruecos a Asia central y Pakistán? Tal vez lo que sí existe es una añoranza atávica del mito de un Islam unido, en sus legendarios siglos de oro.

Pero ahora mismo, solo es una maquinaria de terror, la reconversión territorial de Al-Quaida, mientras en Occidente, especialmente en la Unión Europea, las élites no saben qué pensar y las poblaciones tienen miedo y desplazan su voto hacia los extremos. Un factor clave de ese dislocamiento ha sido la inmigración que no se integra y que vive en guettos. Ahí recluta el Estado Islámico. El verdugo de la nueva víctima del Estado Islámico aparecía en el vídeo encapuchado y hablando con acento británico. No es el único.

Va muy lenta la coalición internacional que, con Obama al frente y con miembros como Francia, Gran Bretaña y España en menor participación, está bombardeando las posiciones del Estado Islámico en Irak. El frente avanza y retrocede un día sí y otro también. Incluso para quien suponga que el Nuevo Califato nace ya como Estado fallido, la amenaza jihadista no es menos real.
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