Marruecos, más cerca

28 de junio de 2013 (18:19 CET)

Marruecos está de moda. Cada vez parece más próximo y no sólo para las empresas. Muchos trabajadores y profesionales han decidido probar suerte en el país vecino, ya sea para establecerse o para trabajar. Se nota en las frecuencias de los vuelos que conectan Barcelona, Madrid o Málaga con Casablanca o Tánger, también en las calles de las grandes urbes marroquís, pero sobre todo en el crecimiento espectacular de las relaciones económicas.

Gracias a las recientes reformas, Marruecos ha mejorado su competitividad global. Según un nuevo informe del Foro Económico Mundial, ocupa el número 70 en una lista de 140 países, una mejora considerable desde 2010.

El informe indica que Marruecos no sólo ha mejorado su posición, sino también su clima de negocios, nivel de vida, el crecimiento económico sostenible y la inversión extranjera. Además se clasificó como el noveno país en la región de Oriente Medio y Norte de África MENA y el segundo en el sur del Mediterráneo.

Hay que añadir, que la Unión Europea ha elegido Marruecos como el primer país de África del Norte para alcanzar antes de fin de año un acuerdo de libre comercio.

El Banco Mundial, en su último informe, prevé un aumento de la tasa de crecimiento de la economía marroquí del 2,7% en 2012 al 4,5% en 2013 y hasta el 5% a partir del 2014.

Marruecos es un destino atractivo, no sólo para las grandes empresas españolas, sino también para las pequeñas y medianas empresas, debido a su crecimiento sostenido, su proximidad física y cultural.

Casi 18.840 empresas españolas exportan a este mercado, la mayoría pymes. Cabe destacar, por ejemplo, la presencia de 650 empresas pymes que se centran en el eje Casablanca-Rabat y Tánger-Larache y las 1500 empresas implantadas o representadas en múltiples sectores en la economía marroquí.

Marruecos y España han intensificado en los últimos años el desarrollo de sus relaciones económicas, a pesar de algún contratiempo, demostrando que a este nivel de cooperación la aproximación entre los tejidos empresariales ha dado muestras de dinamismo y una mayor efectividad.

Las exportaciones españolas a Marruecos ascendieron hasta 432,4 millones de euros en enero, registrando un incremento del 24,6% respecto al mismo periodo de 2012.

El pasado año fue histórico ya que España superó a Francia como el primer socio comercial, y los intercambios alcanzaron los 8.870 millones de euros, con un aumento del 29% y un superávit comercial de 2.350 millones de euros. Catalunya representa el 26% del total de España.

Marruecos está en el top ten de los mercados-destino de las exportaciones y representa el 2,4% del total. Es el primero en África y el segundo socio fuera de la UE. Podría ser el primero si añadimos los flujos entre Ceuta y Melilla y el norte, cuyo valor supera los 1.200 millones de euros.

Marruecos está consiguiendo diversificar sus socios. EEUU y África ganan peso. La UE sigue primera, pero desciende del 66% al 57,5% del total de intercambios. Unos ambiciosos programas e iniciativas se han puesto en marcha con el fin de transformar el reino en una potencia regional.

Planes de infraestructuras, energías renovables, turismo, agricultura offshoring e industrial y la consolidación del Puerto Tánger Med son algunos ejemplos. También destaca el impulso de la industria del automóvil con la fábrica de Renault como buque insignia y otros proyectos en negociación.

Marruecos debe prepararse para responder a los choques externos y el país debe adoptar un tipo de cambio más flexible para aumentar su competitividad en el comercio exterior. Durante la última década, se han realizado importantes avances en la mejora de los indicadores sociales.

Sin embargo, se precisa de un esfuerzo sostenido para aumentar el crecimiento y hacerlo más participativo, en particular para la reactivación del empleo, la reducción de las desigualdades en cuanto a ingresos, y aumentar el acceso a servicios de salud y educación. El punto negro es el desempleo juvenil, que sigue siendo alto.

Marruecos nada con mayor coherencia entre la geo-economía y la geopolítica, en un momento en que la región y Europa está experimentando cambios profundos. Está tratando de allanar el camino para un enfoque particular y diferente, con el deseo de ser referencia y socio para Europa, así como modelo para la región y el continente.
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