Los silencios (¿cómplices?) de Entrecanales, Cabanillas, Mas y Mas-Colell

13 de julio de 2013 (20:16 CET)

Si una empresa ha presentado una oferta a un concurso público, lo gana y todo es limpio y transparente lo lógico es que saque pecho por su victoria. Eso es lo normal y lo decente en un país normalizado.

En España, en Catalunya, las cosas distan todavía de llegar a los estándares cívicos deseables. En materia de contratación pública existe mucha ley y poca seguridad. Mucha normativa y aún más trapicheo. Muchas bases y no menos favoritismo. Lo clientelar entierra a lo democrático en demasiadas ocasiones y el liberalismo del que hacemos gala con respecto a nuestras administraciones públicas es de puro pavoneo de salón.

Al grano: Acciona resultó adjudicataria del concurso de privatización del suministro del agua en Catalunya. Es un tema importante por dos razones básicas: la primera conceptual, se trata del agua, suministro estratégico donde los haya; el segundo, porque el contrato era de mil millones de euros y constituía la mayor privatización de la Generalitat en su historia.

Acciona resultó adjudicataria de ese concurso con demasiados interrogantes. El principal opositor en el mercado (Agbar) lo señaló ante los tribunales y de momento les asiste la razón en cada paso que dan los jueces. Hasta un órgano administrativo interno de la Generalitat dijo que la administración autonómica debía suspender la concesión y radiografió algunas irregularidades.

Luego, se conoció, y nadie ha dicho que eso no sea así, que Acciona había pedido un aplazamiento de los 40 millones de euros que debía pagar en impuestos autonómicos y que Artur Mas y/o Andreu Mas-Colell se lo habían concedido. Sorpresa, ¡40 millones en este momento de quiebra de la Generalitat, cuando Madrid tanto ‘nos roba’ y ‘adeuda’!

Pero por si todo eso fuera poco sospechoso y digno del mejor teatro de Don Ramón María del Valle-Inclán, este medio les ha informado detalladamente de que el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, dijo en su junta de accionistas haber recibido una misteriosa carta de la Generalitat en la que le se le otorgaban todo tipo de garantías sobre esa concesión. Una misiva que en Barcelona nadie sabe quién ha emitido y qué garantizaba exactamente... Misterios de la política.

Tanto el empresario Entrecanales como sus más directos colaboradores, y aquí no quisiera olvidarme de Pío Cabanillas, un conocido de la afición política conservadora y periodística, además de actual responsable de imagen corporativa y márketing global de Acciona, deben muchas explicaciones a unos mercados que ya desconfían de la gestión de los últimos años, su fallida apuesta energética, los fiascos de algunas operaciones --como una reciente en Brasil-- o la evolución de la cotización en bolsa. Al final, lo que retenemos en la memoria sobre esta compañía es el enorme pelotazo que hizo en la OPA sobre Endesa.

Los responsables de Acciona, además, nos deben algunas explicaciones a los catalanes, a los que nos siguen mirando por encima del hombro desde sus atalayas madrileñas de La Moraleja y a quienes nos consideran poco más que un mercado interesante y una concesión que algún día sabremos por qué razón ganaron. Con el agua no se juega señores de Acciona, ni tampoco con el dinero y los impuestos de los catalanes. Esos 40 millones darían para bastante en escuelas públicas, ambulatorios y/o hospitales. Y eso no es una lectura demagógica. Jugar a eso sería recordar que uno de sus socios locales en este negocio (Manel Torreblanca y Liliana Godía) están imputados por 14 delitos contra la Hacienda Pública o que otro (Fernando Rodés) edita un diario que recibe subvenciones de la Generalitat y él mismo forma parte de algún órgano vinculado a la Administración.

Si existe una razón que les asista, queremos conocerla. El conseller de Economia, Andreu Mas-Colell, asegura que es información reservada y cierra el pico. Toda una lección más del profesor, pero no de democracia, será de otra cosa. Si han conseguido rebajar su factura tributaria por otras vías tenemos un problema serio. Ya basta de silencio, oscurantismo y prácticas propias de otros tiempos. No sé que pensarán sus socios del banco brasileño BTG Pactual a los que Mas ha ido a tranquilizar en su último viaje, pero la opinión que tenemos algunos periodistas sobre cómo están haciendo las cosas con la mayor privatización de Catalunya es perfectible, de veras.

Señor Entrecanales, señor Cabanillas, la sombra de la duda sobre su contrato en Catalunya es kilométrica ya. Ni tan siquiera confío en que lo resuelvan los políticos, son incapaces. Cuando la cosa se pone fea se marchan, como Lluís Recoder. Por tanto, en sus manos está que la opinión pública y quienes la informamos recuperemos la confianza en nuestro actual suministrador de agua. Y para eso no hay otra receta que transparencia e información.



TRATAMIENTO SEMANAL DE CHOQUE:
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Supositorio matinal >> Nada más conocer la querella de la fiscalía, Manuel Torreblanca minimizaba los 14 delitos fiscales que le atribuyen a él, a su mujer y al primo de ésta. Ese mismo día, ante un grupo de amigos y algún periodista, en una cena, se confesó tranquilo y aseguró a varios asistentes que el affaire estaba bajo control. Según relataba, los juristas daban por hecho que el caso no tendría ni recorrido ni trascendencia. Días después, el marido de Liliana Godia ha cambiado su estrategia. Se ha dotado de asesoramiento profesional serio y ha dado instrucciones muy claras a su letrado, el penalista emergente José Ángel González Franco para que pacte y pague a efectos de evitar el paseíllo y la pena de Telediario en los juzgados. El abogado se afana en eso y ya ha visitado al fiscal jefe de delitos económicos, Francisco Bañeras, para proponerle un arreglo. Lo difícil será que el calendario se cumpla y las vacaciones comiencen a tiempo y desimputadas.

Supositorio nocturno >> Para los March, que en la historia de España siempre ganan. Lo que han hecho en la venta de Inversis no está claro ni tiene un perfume neutro. Primero dejan que se peleen los andorranos. Gana BPA a Andbank y cuando ya está resuelto el concurso llegan ellos, pequeños accionistas, y ejercen el derecho de veto sobre el banquito. Pagan 214,7 millones de euros ¿Qué raro, no? Dejar pujar a los vecinos andorranos les ha elevado el precio de Inversis. Sí, pero luego ellos van y lo trocean. Se quedan la plataforma tecnológica y la parte de agencia de valores. De eso, además, le venderán la mitad a los portugueses de Orey Antunes. Y el negocio minorista de banca privada se lo colocan a Andbank por 179,8 millones de euros. Lo dicho, los March, patrones de Florentino Pérez en ACS, siempre ganan.
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