Los gurús de la bolsa vuelven a fallar

26 de diciembre de 2014 (21:32 CET)

Se acerca el final del año y los analistas bursátiles vuelven a bombardear a los ciudadanos con sus pronósticos sobre la evolución de los mercados en 2015. Es un ritual que se repite machaconamente por estas fechas. Bancos, firmas de bolsa, arbitrajistas y asesores se erigen en adivinos del porvenir y lanzan una retahíla interminable de previsiones.

En la presenta ocasión, es destacable que el aguerrido tropel de comentaristas se deja mecer por unas auras claramente esperanzadoras. Todos coinciden en que el Ibex 35 tiene un gran "recorrido alcista", por utilizar su jerga habitual. Algunos muestran un moderado optimismo. Otros dan rienda suelta a la euforia. Los primeros se atreven a vaticinar que el Ibex remontará como mínimo un 12%. Para los segundos, el alza puede rozar e incluso superar el 20%. No falta quien, en un arrebato de entusiasmo, proclame urbi et orbi que la bolsa española registrará el mayor impulso de toda Europa.

Si vamos por barrios, los valores bancarios más recomendados son el italiano Intesa, el suizo UBS y el catalán Caixabank. En aseguradoras, la francesa Axa y la germana Allianz. En industrias farmacéuticas, la anglo-sueca Astra Zeneca y la helvética Roche. En compañías automovilísticas y auxiliares, la francesa Renault y la alemana Continental. En químicas, las holandesas Akzo Nobel y DSM. Y en energéticas, la portuguesa EDP, la francesa Suez y las hispanas Iberdrola y Enagás.

Dentro de un año se verá cómo se ha comportado este ramillete de compañías. Pero de momento tomen nota: según los hechiceros del parqué, todos esos valores son una inversión segura, algo bastante parecido al oro molido. Lo malo es que los ahorradores que den en comprar tales títulos, si luego no suben como anuncian los videntes del Ibex, sino que bajan, sólo podrán reclamar al maestro armero.

Y ahora viene la pregunta del millón que nos planteamos en estas jornadas postreras del ejercicio. ¿Qué ocurrió con los augurios del año pasado? Los brujos del mercado continuo previeron aumentos del Ibex de entre el 5% y el 25%. Con tan generoso margen, cabía pensar que muchos acertarían, pues se dotaron de un mullido colchón para soslayar el fallo. Craso error. A falta de unas pocas jornadas para el cierre, el Ibex acumula una ascensión del orden del 5,7%. O sea, que se ha cumplido la conjetura más cautelosa que los astrólogos de la renta variable formularon doce meses atrás.

Más equivocaciones que aciertos


Si de la auscultación general del mercado pasamos al detalle, el resultado tampoco es para echar cohetes. Hace un año, la gran mayoría de los predicadores apostaba por siete valores que "con toda seguridad iban a subir". La lista de favoritos abarcaba las constructoras Ferrovial y OHL, las aerolíneas IAG, la ingeniería Técnicas Reunidas, la tecnológica turística Amadeus, la acería Arcelor Mittal y el laboratorio Grifols. A todas ellas se les aseguraban subidas no inferiores al 20%.

La cruda verdad es que de los siete títulos, cuatro no solo no han experimentado revaluación alguna, sino que han sufrido caídas, algunas de ellas calamitosas. El que resulta peor parado es OHL, con un derrumbe del 34%; Arcelor se deja el 29%; Sacyr el 16%; Técnicas Reunidas y Grifols, más contenidas, bajan un 6% y un 4%. En cambio, Amadeus, Ferrovial e IAG se anotan avances del 6%, el 16% y el 24%.

De lo transcrito se infiere, una vez más, que los supuestos expertos no poseen la mágica bola de cristal, que sus cábalas pecan con frecuencia de meras elucubraciones y que cuando se hace balance a toro pasado, los yerros abundan y los aciertos escasean. El asunto no es baladí, dado que son legión los que siguen a pies juntillas las profecías de estos presuntos sabios.

En consecuencia, a la hora de tomar decisiones de inversión, los ahorradores harán bien en tentarse la ropa y tomar los consejos de los arúspices a beneficio de inventario. Asesórense, estudien caso por caso y déjense llevar por su propio instinto. Pero no olviden que la renta variable encierra riesgos por su propia naturaleza, que por algo se llama variable.

En una ocasión preguntaron al jefe de la Reserva Federal Alan Greenspan si la bolsa iba a subir o a bajar. Respondió así: "La bolsa subirá y bajará. Lo que no sé es en qué orden irá la cosa". Pues eso.
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