Los fondos del Golfo y la banca europea

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13 de octubre de 2011 (16:29 CET)

El vicepresidente y director ejecutivo de Caixabank, Juan María Nin, dijo cuando inauguró la oficina del banco en Dubái que “es mucho mejor tener una primavera árabe que un terrible invierno en Europa”. Supongo que aparte de acompañar a los clientes y a muchas de las empresas que aterrizan en la zona (más vale tarde que nunca), a Nin también le motiva la gran liquidez de los fondos soberanos de la región y su posible influencia en el sector financiero europeo por la crisis de deuda soberana en la zona euro y por la desaceleración de los mercados bancarios.

Los bancos y cajas del Viejo Continente se han debilitado en los últimos meses. Los mercados han sido un hervidero de rumores e informes sobre posibles inversiones de los fondos de los países del Golfo y por la posible inyección de liquidez en los bancos europeos en problemas. La estrategia de estos fondos, hasta el momento, era buscar retornos financieros e invertir en compañías que ayuden a vender sus productos y a acceder a la tecnología para vertebrar su propio desarrollo económico.

Los rumores afectaron en los últimos meses a los bancos Santander y BNP Paribas que negaron conversaciones en Qatar para posibles compras de participación en sus entidades. No sería la primara vez que estos fondos entran en acción. Ya destinaron miles de millones de dólares para ayudar a los bancos occidentales, incluidos Barclays y Citigroup, durante el peor tramo de la crisis financiera mundial. Estas entidades, a pesar de sus grandes pérdidas, parece que han empezado a recobrar el apetito.

Así lo demuestran los 20,4 billones de dólares que invirtieron en bancos y aseguradoras en 2010. Todo apunta a que superarán o doblarán esta cifra en 2011. En las últimas semanas, la Autoridad de Inversiones de Qatar (AIQ) ha adquirido el banco KBL de Luxemburgo por 900 millones de euros y el 17 % del nuevo banco resultante de la fusión de Alfa y Eurobank en Grecia. Han inyectado 500 millones de euros en la nueva firma. Se añaden a la lista de participaciones de Barclays y Credit Suisse, y la Bolsa de Londres.

Kuwait está abierto a cualquier oportunidad de inversión en Europa si son compatibles con los controles de riesgo. Su fondo soberano, la Autoridad de Inversiones de Kuwait (KIA) dispone de 290.000 millones de dólares. Ya tiene participaciones en Citigroup, y el Banco Agrícola de China, entre otros. Arabia Saudita, por su parte, también tiene un enorme pecho financiero. Algunos creen que sus fondos soberanos superan los 1, 2 millones de dólares. Su gobierno se embarcó este año en un programa de gasto de 130.000 millones en proyectos de vivienda, ferrocarriles y otros.

A pesar de estas grandes sumas comprometidas por el reino, su ministro de finanzas dijo que la crisis de la deuda de la zona del euro es preocupante, pero también podría ser una oportunidad para los inversores sauditas.

En el Golfo están algunos de los mayores fondos soberanos del mundo que administran e invierten los ingresos excedentes del petróleo en más de 70 países. Abu Dhabi Investment Authority es el segundo más grande del mundo, tiene unos 600.000 millones de activos de los cuales 342.000 están disponibles. Este fondo compró el 4.99% de participación en Unicredit de Italia por 23.000 millones o el 4,38 % del Santander en Brasil.

En cualquier caso, está por ver cómo actuarán los gobiernos europeos si los fondos soberanos extranjeros toman una participación significativa en su banca y corporaciones financieras. De momento, Francia y Alemania están de acuerdo en la necesidad de nuevas fuentes de capital privado y dicen que hay que aprovechar y animar a esos fondos a entrar en juego.

El Fondo Monetario Internacional ha estimado que los bancos europeos pueden necesitar entre 100.000 millones y 200.000 millones de euros para cubrir sus posibles pérdidas.

No se puede afirmar que la participación de estos fondos sería de una magnitud que tendría un enorme impacto para solucionar la crisis. Pero tampoco se cree que se va a asemejar a la de China. Beijing podría invertir más de 3,2 billones de dólares para comprar la deuda pública de Grecia y otros países europeos. Pero hasta el momento no hay evidencia de que China lo haya hecho. Se cree que sólo ha comprado bonos alemanes y otros de alta calidad.

Los inversores del Golfo podrían beneficiarse de la crisis de la eurozona pero también ser parte de la solución como lo hicieron en EEUU, porque la probabilidad de una recesión o a una cierta desaceleración del crecimiento en Europa, su mayor cliente, puede afectar a sus exportaciones de petróleo y también a sus grandes inversiones en el Viejo Continente.
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