Listas municipales de Podemos

10 de diciembre de 2014 (00:00 CET)

Han tenido razón los que decían que Podemos no iba a presentarse a las elecciones municipales. Y también estaban en lo correcto quienes aseguraban que se presentaría. Si es que Podemos no quiere quedar en el archivo de las anécdotas pasajeras, alguna explicación tendrá que dar a quienes lo vieron como algo distinto, como la alternativa a la casta y al sistema.

Ahora sabemos que se presenta y no se presenta a las municipales. Habrá unas candidaturas de "unidad popular". El argumento es que presentándose como Podemos tenía el riesgo de una desintegración territorial.

Es decir: no cree hábil dar su nombre a candidaturas en el amplio mundo en el que parecen tener votos, pero no tienen candidatos. Es un ejercicio ejemplar de pureza, pero no lo es tanto que al mismo tiempo estén avalando unas candidaturas sin ningún control de partido, es decir, sin responsabilidad de Podemos. Ya se sabe que los partidos no son una garantía contra la corrupción, pero también tenemos noticia de hasta qué punto las candidaturas independientes o de aluvión acaban siendo una pantalla de intereses.

Iglesias dice que sus candidaturas de "unidad popular" no buscan un lugar bajo el sol de la izquierda


En fin, Podemos elude presentarse con su propia marca de fábrica, pero parece ser garante de todo tipo de sucedáneos. Ahí el contrapeso teórico que se propone son las agrupaciones de electores, que es un modo original de democracia participativa y en realidad un desahogo típico de la política asamblearia en la que las presiones alteran los elementos formales de selección y nominación de candidatos. En su extremo, es el voto a mano alzada. Gran antídoto contra una democracia enferma. Una práctica chavista con raigambre.

Y después de haberse definido como social-demócrata, Pablo Iglesias dice ahora que sus candidaturas de "unidad popular" no buscan un lugar bajo el sol de la izquierda, sino la centralidad. ¿En qué consiste la centralidad sino es el juego de partidos que Podemos decía combatir? Es más: si han de ser el fruto genuino de un proceso puro de participación, ¿cómo sabe Pablo Iglesias si van a ser de extrema derecha o de extrema izquierda?

En cambio, Podemos sí presentará listas propias en las elecciones autonómicas. Tal vez Pablo Iglesias espera que las candidaturas de "unidad popular" sean un filtro para los futuros comicios autonómicos. Si es así, la irresponsabilidad es notoria porque lo que eso quiere decir es que los contribuyentes municipales van a ser las cobayas de un experimento político que solo podrá atribuirse a Podemos si sale bien.

Podemos no se niega a pactos puntuales, pero sí rechaza acuerdos globales. Es difícil ver en qué se diferencia eso de lo que hemos vivido hasta ahora en tantas elecciones municipales. La evidencia es que Podemos no tiene una política que sea la otra cara de la moneda de los demás partidos. No la tiene porque no la hay, como se está viendo en su programa económico.

La alternativa a la crisis política actual es una regeneración moral de la vida pública y no la oferta de remedios imposibles. Y, eso sí, puede comenzar por los ayuntamientos, aunque hay que decir que ni PP ni PSOE parecen dispuestos a dar nueva credibilidad a sus candidaturas.
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