Las redes sociales ya estaban inventadas

07 de mayo de 2014 (19:15 CET)

Puede parecer que esto de las redes sociales es una cosa nueva o una moda que Internet ha traído de la mano. Pero no. Nada más lejos de la realidad. Las redes sociales existieron siempre, desde el origen de la humanidad, solo que ahora las redes presenciales propias de la familia, el barrio o el círculo de amigos han dado el salto a las de carácter virtual. Barry Welman de la Universidad de Toronto asegura que las redes han cobrado nuevos impulsos a medida que fueron convergiendo con los diferentes sistemas de comunicación, primero el telégrafo, luego el teléfono y ahora Internet. Y tiene razón.

Fue en el siglo XIX cuando esas redes físicas comenzaron a cobrar una nueva dimensión con la construcción de carreteras y líneas ferroviarias o el establecimiento de cables submarinos, líneas eléctricas y de teléfono. El concepto en sí de red social fue acuñado por J.A. Barnes por primera vez un poco más tarde, en 1954, para describir una estructura social de nudos que en general son personas u organizaciones. Cincuenta años después esta denominación seguía siendo perfectamente válida para describir lo que sería uno de los grandes fenómenos que acababa de nacer: Facebook.

Tanto las redes físicas como las virtuales se sustentan en la Teoría de los Seis Grados de Separación, según la cual con un máximo de seis saltos podríamos ponernos en contacto con cualquier persona del planeta. La teoría fue inicialmente propuesta por el húngaro Frigyes Karinthy en 1929, pero, sin embargo, las tecnologías posibilitan que esos seis saltos se reduzcan a pocos más de cuatro y que cada vez sea más fácil llegar hasta Obama, por ejemplo. Si cada persona se relaciona con unas 100, cualquiera podría enviar un mensaje a 10.000 personas por medio de sus contactos. Si esos 10.000 contactos de segundo nivel conocen a otros 100 cada uno, la órbita se expande al millón de personas y así sucesivamente hasta toda la población del planeta.

El fenómeno no es desconocido, pero su dimensión sí. Las tecnologías nos permiten explotar una estructura social que existe de antemano, pero que ahora es más accesible que nunca. Simplemente se trata de saber adaptarse a esos entornos para sacarles la mayor rentabilidad posible y convertir la ventaja en oportunidad.
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