Las prisas del grupo hotelero Meliá

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30 de diciembre de 2011 (12:38 CET)

El cierre de un ejercicio suele ser pródigo en operaciones tendentes a maquillar los resultados. Las encadenadas por la cadena hotelera Meliá en las dos últimas semanas van en esa línea. En diez días, la cadena se ha desprendido de un hotel en Murcia, del control de otros dos en Londres y Milán, y de un terreno en México. Las ventas han reportado 74,6 millones de euros con los que “reducir el endeudamiento, objetivo fijado por el grupo para el presente ejercicio”. Pretendía bajar esa deuda financiera de los 1.000 millones a 31 de diciembre, pero no será posible, quedándose ligeramente por encima.

Y no lo será porque alguna de estas operaciones se ha cerrado muy por debajo de las expectativas previstas. Un ejemplo, el hotel ME London, diseñado por Norman Foster, y cuya apertura está prevista para el primer semestre de 2012 con la vista puesta en los Juegos Olímpicos que se celebrarán el próximo verano en la capital británica. Meliá, la cadena de la familia Escarrer, lo adquirió hace algo más de un año, tras pagar 133 millones de euros a Anida, sociedad inmobiliaria del BBVA. A esa cantidad se sumaron otros 50 millones para finalizar las obras.

“Un activo estratégico en un destino clave, al tiempo que nos posiciona como marca de referencia en unos de los principales mercados emisores de turistas del mundo”, señalaba entonces Gabriel Escarrer Jaume, vicepresidente y consejero delegado del grupo. Pues bien, el activo, catorce meses después, ha dejado de ser estratégico. Meliá mantendrá la futura gestión pero ya no el control porque acaba de desprenderse del 60% de Adprotel Strand, la sociedad propietaria del futuro establecimiento, por tan solo 22 millones de euros. Se trata de una cifra irrisoria que supone valorar el activo en 36,7 millones, con una depreciación del 72% respecto al precio de adquisición. Adprotel, además, soporta una deuda de 36.9 millones de euros.

Meliá que, hasta septiembre sumaba un beneficio de 38,3 millones, un 46,6% menos que el registrado en los nueve primeros meses de 2010, anda inmersa desde hace meses en un cambio en su modelo de negocio, menos intensivo en capital para concentrar la expansión en contratos de gestión o alquiler variable. Y sólo entrando en proyectos de inversión, vía ‘joint ventures’, para compartir riesgos.

En esa línea se halla el acuerdo alcanzado con Evertass el pasado mes de junio, por el que ambas partes aportaban un lote de activos hoteleros, entre ellos un hotel en Barbados y otro en Magalluf, además de 230 apartamentos en esta localidad mallorquina. Dos meses después, al objeto de cubrir las inversiones de esta unión, Meliá, como empresa matriz de la marca Sol, garantizaba el acuerdo de financiación renovable hasta un máximo de cinco año alcanzado por Sol Melia con UBS, referenciado al Credit Default Swap (CDS) de la matriz por un importe máximo de 150 millones de euros.

La última de las operaciones ha sido la venta, por 34,4 millones de euros, del 58,5% de Inmotel Inversiones Italia, propietaria del hotel Meliá Milano de 288 habitaciones. La venta, según asegura Meliá en el comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), genera una plusvalía de casi 48 millones de euros en aplicación de la Norma Internacional de Contabilidad (NIC) 27, en virtud de la cual la participación retenida se valora a precio razonable. Tras la transacción, Inmotel mantiene una deuda financiera de 12 millones.
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