Las debilidades de Podemos y las pocas fortalezas de Sánchez

31 de enero de 2016 (22:00 CET)

Terminó el Comité Federal del PSOE en un tono menos agresivo de lo previsto. Muchos matices en las resoluciones adoptadas. Vía libre para que Sánchez negocie con Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida con un programa concreto. Se acabaron las hipérboles abstractas de Pablo Iglesias. Toca concretar.

Analicemos fortalezas y debilidades.

Pedro Sánchez y los suyos han lanzado un aviso serio a Podemos: programa, programa y programa, pero no solo para pactar con ellos, sino también con Ciudadanos e Izquierda Unida. Si Pablo Iglesias no renuncia a los referéndums no hay posibilidad de pactos. Ahí se plantea un conflicto internos con las franquicias catalana, valenciana y gallega.

Para lograr esa confluencia electoral, Iglesias prometió lo que no ha podido cumplir. Grupos parlamentarios independientes. La primera consecuencia de esa promesa incumplida ha sido la fuga de cuatro diputados de Compromís al Grupo Mixto. Tensión en el universo complejo y contradictorio de Podemos.

En la negociación que se avecina, para que tuviera éxito, tendría que conseguir que las formaciones catalana y valenciana aceptaran aparcar los referéndum de autodeterminación. Mucho suponer. También hay que contar con la contestación de la disidencia de Podemos en Andalucía.

Atentos a la actitud de Pablo Iglesias, que sorprendentemente lleva unos días en silencio, después de las protestas airadas por su ubicación en el Congreso de los Diputados. ¿Seguirá dando patadas en las espinilla al PSOE, después de la advertencia de Susana Díaz? ¿Dejará de pedir sillones y negociará sobre la base concreta de un programa?

Quién sale fortalecido de la reunión socialista es Albert Rivera. El líder de Ciudadanos ha advertido a Mariano Rajoy: "quien no es capaz de barrer su casa no puede limpiar España". El pacto de Ciudadanos con el PP se hace casi imposible después de descubiertos los episodios sistémicos de corrupción en Valencia.

¿Se atreverá Mariano Rajoy a acudir al Congreso, sabiendo que su investidura no cuenta con respaldo suficiente y que fracasará? En el momento en que Mariano Rajoy pierda la votación o se retire, se abre la vía de un gobierno en minoría del PSOE y Ciudadanos ofrecido a Podemos, que estos rechazarían.

Una vez descartada la posibilidad de investidura de Mariano Rajoy y de cualquier otro candidato del PP, la responsabilidad de conseguir un gobierno estable se traslada al PP.

La cuestión es, si Sánchez se presentara a la moción de investidura con el apoyo de Ciudadanos, es decir con el respaldo de 130 diputados y un programa de regeneración democrática, ¿el PP se atrevería a votar en contra junto a Podemos, y quedar como el responsable de que no se pueda desatascar la situación?. En ese escenario, bastaría la abstención del PP incluso con el voto en contra de todos los demás.

Se vislumbra de lejos la posibilidad de que el nuevo Gobierno, con un programa muy concreto y unos plazos, esté formado por la coalición entre los partidos de Pedro Sánchez y Albert Rivera. Este camino se abriría inmediatamente después del descarte de Mariano Rajoy. El martes, Mariano Rajoy acude a la Zarzuela. Y se tiene que mojar. O se presenta a la investidura o tira la toalla. Ahí se pone en marcha el reloj.

 

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