Las cajas de siempre: Mario Fernández y las matrioskas de Fainé

02 de diciembre de 2014 (00:00 CET)

La semana pasada se conocía la dimisión, sin mucha argumentación, del presidente de Kutxabank, Mario Fernández, ex vicepresidente del gobierno vasco. No habían acabado de recoger las copas de la celebración del resultado del stress test del BCE, donde aparecían como líderes en solvencia de España, cuando tuvieron que saborear la amargura de perder a su carismático presidente.

La dimisión venía precedida de un conocido enfrentamiento entre Mario Fernández y el PNV que, sin entrar en muchos detalles, se puede resumir en que Fernández quería reducir el peso de las fundaciones (las antiguas cajas vascas, BBK, Kutxa y Caja Vital) en el capital de Kutxabank y de esa manera reducir la influencia de los partidos políticos. Bildu domina en Kutxa (Guipúzcoa), PNV en BBK (que tiene el 55% de Kutxabank) y el PP en la alvesa Caja Vital.

Fernández ya había identificado que la cotización en bolsa es el mejor camino para preservar la independencia de Kutxabank. Salir al mercado mediante una ampliación de capital, les permitiría diluir a las fundaciones (a los partidos políticos) y además recoger recursos para aumentar en tamaño, en lo que estaba muy empeñado como ya demostró con la compra de la cordobesa Caja Sur.

Lo que está pasando con Kutxabank pone de manifiesto que aún no se ha terminado con la politización de las cajas de ahorros, ni se ha dado respuesta a una pregunta que se hace todo el mundo: ¿De quién son las cajas de ahorros?

La crisis se llevó por delante a la mayor parte de las cajas de ahorros, y únicamente sobrevivieron aquellas que tuvieron una mejor gestión, o la suerte de estar en regiones poco afectadas por la burbuja inmobiliaria, como es el caso del norte de España.

En todo caso, ha quedado demostrado que el modelo no es sostenible y de ahí el empeño del Banco de España y de la Comisión Europea de ponerle coto. Sin embargo, el poder que siguen teniendo algunas cajas en el sistema financiero español --especialmente La Caixa-- ha hecho que la legislación que se ha ido construyendo esté llena de trampas y se mantenga viva la incógnita de a quién pertenecen las cajas.

Si se coge como modelo la entidad más grande podremos comprobar que cuanto más se profundiza más oscurantismo hay, menos sabemos. La Caixa, la caja de toda la vida, fue la primera en transformarse en banco sabiendo de primera mano lo que venía.

Por eso, creó Caixabank, a quien traspasó todo el negocio bancario. Caixabank es una compañía cotizada, cuyo accionista principal es Criteria, propietario del 58,9% de Caixabank. Pero, ¿quién es el dueño de Criteria?: la Fundación Bancaria La Caixa, según Ley, que posee el 100%. ¿Y el dueño de esta fundación?

Esto sí que es complejo. Teóricamente, los dueños de esta fundación son aquellas sociedades que en 1904 fundaron La Caixa, aunque luego las cosas hayan ido cambiando. En todo caso, entre esos fundadores están la Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País, el Instituto Agrícola San Isidro y la Cámara de Comercio de Barcelona. Incluso en la fundación participó hasta el Rey Alfonso XIII, quien además de ser quién inauguró la entidad puso dinero en el primer capital.

Este cúmulo de cajitas al estilo de las matrioskas rusas, de abajo arriba, primero Caixabank, luego Criteria, después la Fundación y desde el principio las entidades fundadoras, ponen de manifiesto que es necesario claridad y transparencia. Los defensores del modelo, encabezados por Isidro Fainé, dicen que quien manda es la sociedad civil catalana, que es quien domina La Cambra, L'Institut Agrícola o la Societat Económica Barcelonesa. Es una afirmación ampulosa, pero poco real.

La realidad es que todo ese imperio está dominado por muy pocas personas, que funcionan sin apenas control y que mueven los hilos no solo en Cataluña, sino también en España. Caixabank, Criteria y la Fundación, tienen su sede en el mismo edificio, las torres negras de la Diagonal de Barcelona, comparten el logo y tienen el mismo presidente, Fainé. Es más, Caixabank es la entidad financiera, pero en sus 5.800 oficinas aparece como La Caixa. Es una confusión permanente.

En definitiva, todo el mundo sabe que la pieza clave del mapa del "mundo Caixa" la tiene Fainé y que su hombre fuerte es Jaume Giró, director general de La Fundación Bancaria La Caixa, aunque teóricamente no tiene ningún cargo en Criteria ni en Caixabank.

En definitiva, la dimisión del histórico Mario Fernández y el oscurantismo que rodea el esquema de propiedad y mando del mundo La Caixa hace que cada día sea más urgente rematar la normativa que afecta a las antiguas cajas de ahorros. Con ello, nos evitaremos más sustos.
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