La vergüenza de la Comisión Europea: faltan mujeres

09 de septiembre de 2014 (17:00 CET)

Con ocasión del Día de la Mujer de 2010 y en conmemoración del 15 aniversario de la Declaración y Plataforma para la Acción surgida de la Conferencia Mundial de la Mujer, (organizada por Naciones Unidas en Pekín) y del 30 aniversario de la Convención de Naciones Unidas para la eliminación de cualquier forma de discriminación contra la mujer, la Comisión Europea publicó la Carta de las Mujeres, donde desde su introducción se afirma rotundamente: “La igualdad entre mujeres y hombres es un derecho fundamental, consagrado en el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea y de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión”, y se comprometen los recursos e instrumentos necesarios en las políticas de la Comisión Europea para hacer realidad la igualdad entre mujeres y hombres.

La carta hace una crítica radical a la falta de igualdad que padecen las mujeres en la toma de decisiones porque todavía no tienen acceso a una participación proporcional en los ámbitos de poder donde aquéllas se toman. Precisamente por este déficit, la Comisión, en el punto tercero de esta solemne declaración política, reafirma su compromiso de: “Buscar una representación más justa de mujeres y hombres en las posiciones de poder en la vida pública y en la economía” y se compromete afirmando: “Utilizaremos nuestros poderes incluyendo las medidas de incentivos de la Unión para promover una mayor participación de las mujeres en puestos de responsabilidad y realizaremos todo tipo de esfuerzos para mejorar el equilibrio de género dentro de la Comisión”.

Desde tan señalada fecha, 8 de marzo de 2010, hasta hoy, se han aprobado importantes leyes y directivas, incluso una de especial trascendencia para el avance en la presencia de la mujer y el necesario equilibrio entre mujeres y hombres en los ámbitos de poder económico, como la obligación de garantizar que para 2020 al menos el 40% de los puestos directivos no ejecutivos en las empresas cotizadas en bolsa dentro de la UE, (y las empresas públicas para 2018) sean mujeres.

Es decepcionante ver las dificultades que expresan los partidos políticos europeos a la hora de exigir a la Comisión Europea el respeto a los criterios de paridad aprobados hace escasamente un año por amplia mayoría (459 votos a favor, 148 en contra y 81 abstenciones) por el Parlamento Europeo. Y es bochornoso el comportamiento de la mayoría de los gobiernos que con sus propuestas evidencian su nulo compromiso con la causa de la igualdad de hombres y mujeres a pesar de tantas declaraciones, normas, directivas y juramentos.

Sería escandaloso que hoy, en 2014, la futura Comisión Europea pudiera llegar a tener menor presencia de mujeres porque si así fuera, y la Comisión no avanzara decididamente hacia la paridad, este organismo perdería autoridad y con él el conjunto de la Unión Europea, dejando en papel mojado sus toneladas de informes y declaraciones sobre su apuesta por la igualdad, empezando por el valor mismo de la solemne Carta de la Mujeres que tantas expectativas generó, incluyendo su enunciado: “Un compromiso intensificado por la igualdad de mujeres y hombres”.

Si al final los hechos no corrigen las noticias que en estos días nos informan del reducido número de mujeres que puede acabar teniendo la Comisión Europea, ésta perderá toda autoridad para exigir al conjunto de la ciudadanía que trabaje en conseguir una representación más justa de las mujeres y un equilibrio más racional e inteligente entre mujeres y hombres en la vida pública. Perderá la autoridad para liderar las necesarias políticas que consigan remover los muchos obstáculos políticos, sociales, económicos y culturales que todavía impiden hacer efectiva esta igualdad en todos los ámbitos de nuestra sociedad, en definitiva, la igualdad en todos los espacios de está pretendida Europa de los derechos.

No debería pasar inadvertido este retroceso y en  las redes sociales deberían saltar chispas, exigiendo un gobierno europeo que cumpla las promesas y programas de la mayoría de los partidos políticos europeos, y de los propios compromisos contraídos por la Comisión respecto de un gobierno europeo más equilibrado entre hombres y mujeres. Por esto es necesario gritar con fuerza: ¡Vergüenza de la Comisión Europea: faltan mujeres!

 
Joaquim González Muntadas es director de Ética Organizaciones SL
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad