La sombra de la deuda persigue a Florentino Pérez

29 de septiembre de 2014 (17:01 CET)

Recientemente, la Asamblea del Real Madrid aprobaba las cuentas del ejercicio 2013/14, respaldando por mayoría absoluta la gestión de su presidente Florentino Pérez y su Junta Directiva. Lo hacían así los cerca de 900 socios, pese a que, hoy como nunca, algún capítulo de las cuentas del club blanco genera serias dudas sobre su grado de fiabilidad. Hablamos de su deuda.

La controversia surge cuando todavía colea el perverso interés de la Europa futbolística por meter mano a los clubes que aún no son Sociedades Anónimas Deportivas --Real Madrid, FC Barcelona, Athletic Bilbao y Osasuna-- por haberse visto favorecidos fiscalmente, especialmente en lo que se refiere al impuesto de sociedades.

Así las cosas, en torno a la deuda del club blanco, la controversia ha presidido el antes y el después de la asamblea, demostrando que un club de fútbol está lejos de ser una empresa, en donde un debate de estas características parece impensable.

El asunto nace cuando un medio de comunicación del grupo Prisa --diario As- que ejerce de opositor a la actual Junta Directiva, habla de una deuda bruta de 602 millones de euros. Esta cifra es notablemente superior a la del año anterior, que fue de 541 millones, mientras que Florentino Perez sostenía en la Asamblea de forma vehemente que quienes manejaban esa voluminosa cifra confundían el pasivo con la deuda neta y que ésta era de solo 72 millones y reduciéndose.

La parte “acusadora”, representada por una Asociación por los Valores del Madridismo, sostiene, por el contrario, que la deuda del club es la suma del pasivo no corriente --lo que se debe a largo plazo-- y el pasivo corriente, --lo que se debe a corto plazo--. “Florentino sólo reconoce la deuda financiera neta, que es lo que se debe exclusivamente a los bancos, unos 90 millones. Pero claro, el Madrid tiene más deudas que la de los bancos: con jugadores, con clubes, con entidades deportivas, con administraciones públicas, con proveedores”.

Con independencia de que los resultados del Real Madrid sean espectaculares en ingresos, beneficios o valor patrimonial, el hecho cierto es que las diferentes interpretaciones sobre la deuda tienen su terreno abonado. Florentino Perez, a la sazón presidente de la constructora ACS, tuvo que cargar el pasado año con la acusación, procedente de The New York Times, de que su compañía, con una deuda de 9.000 millones, el doble de su valor en bolsa, estaba metida en una campaña frenética para vender activos y desmarcarse de la situación que afecta a la economía española. Algún medio internacional llegó a calificar la deuda de ACS de “estar fuera de control".

Hace pocos meses, un medio de comunicación español acusaba a ACS de maquillar sus cuentas para reducir artificialmente su deuda en 4.089 millones al utilizar una triquiñuela contable para presentar ante los inversores una deuda (5.965 millones) que no se corresponde con la real, que es de 10.000 millones.

El truco: tener desde hace dos años "activos no corrientes mantenidos para la venta" por valor de más de 6.000 millones que no es capaz de colocar, pero que le permiten reducir su deuda contable en 4.000 millones. La CNMV le ha reprendido por ello y le exige que demuestre que realmente los está intentando vender.
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