La sociedad civil, CiU y el 'efecto Piqué'

21 de octubre de 2011 (19:03 CET)

Esta misma semana, el Cercle d'Economia ha hecho pública su última opinión de actualidad. Titulada A tiempo de salir del túnel. La hora de la política, la reflexión de este lobby catalán de opinión envía un mensaje al gobierno resultante de las próximas elecciones del 20N sobre cuáles son, a su juicio, las prioridades políticas y económicas más inmediatas.

La institución catalana está capitaneada desde hace unos meses por Josep Piqué, el ex ministro del PP y actual presidente de Vueling. Su llegada a la cúpula de la institución levantó no pocos sarpullidos en una parte de la sociedad civil (que es una forma fina y eufemística de llamar a la burguesía). En el entorno de CiU y del PSC se intentó evitar su presidencia. Sus medios de comunicación próximos también jugaron fuerte en contra de Piqué. Pero, al final, los pesos pesados de la entidad se impusieron a quienes orquestaban las maniobras políticas y se evitó la confrontación: Piqué fue escogido presidente.

La transversalidad política del Cercle d'Economia, donde conviven diferentes sensibilidades, ha sido uno de sus más preciados activos desde su fundación hace más de medio siglo. Hoy, es una de las pocas instituciones de la llamada sociedad civil barcelonesa que no está secuestrada por unas u otras siglas políticas o por intereses económicos e inmediatos.

Sin ir más lejos, el foro de opinión ha sido el único que no ha bendecido los recortes presupuestarios aplicados por el Ejecutivo de Artur Mas. Las patronales de todo signo y orientación (Foment del Treball, Pimec, Cecot), las cámaras de comercio, las asociaciones de directivos y de profesionales, los gremios... todos ellos se han entregado sin reserva a la propuesta de política económica de Mas.

Les invito a leer el documento aludido para ver cómo el Cercle solicita que se expliquen con claridad cuáles son las razones de la austeridad y, a la vez, las prioridades y las mejoras de eficacia en la gestión de las administraciones. Para entendernos: que sean austeros, pero que digan en qué, porqué y cómo. Un mensaje que no acaba de agradar a unos políticos demasiado acostumbrados a que nadie (ni oposición política ni a veces los sindicatos) les lleven la contraria en posiciones dogmáticas que se sustentan, como principal defensa, en la aritmética parlamentaria.

A CiU no le ha gustado que Piqué y la institución que dirige no aplauda sus planes de austeridad en materia sanitaria, educativa y en otros frentes. Tampoco le hace gracia que no dé un sí incondicional a la propuesta política convergente de pacto fiscal. Y, claro, algún grupo de comunicación de esa órbita política se ha lanzado a zarandearlo sin compasión. Como las patronales catalanas sí que han bendecido esa política económica de relación con España, a los chicos de Artur Mas y a sus aliados mediáticos les duele que en el Cercle d'Economia se les pregunte por cómo será ese ansiado pacto fiscal (cómo redistribuye renta, por ejemplo) y que se interrogue si lo que existe ahora (y los anteriores) no constituye, en la práctica, un pacto fiscal.

En esta ciudad de los prodigios que es la capital catalana, todo es posible. Así que nadie se extrañe si cuando, tal y como dicen las encuestas, el PP arrolla en los resultados del 20N (y no digamos si se convierte en la segunda fuerza política catalana detrás de los socialistas), todos aquellos que han maldecido a Piqué cambien súbitamente de opinión.

El presidente del Cercle d'Economia es uno de los hombres que tiene posibilidades reales de ocupar una vicepresidencia económica en un futuro gobierno de Mariano Rajoy. Se postulan también Cristóbal Montoro, Luis de Guindos, Fernando Bécker y otros tantos notables próximos al partido conservador. Si Piqué vuelve a Madrid, será la segunda ocasión en la que practique una presidencia interruptus del Cercle d'Economia. El de Vilanova i la Geltrú podría convertirse en el catalán más poderoso de España (con perdón de Isidre Fainé) y aquellos que ahora le ven forastero en su tierra apelarán a su condición catalana de inmediato.

Falta la campaña y los resultados, pero el mundo empresarial no para de hacer cábalas. Si el PP sale reforzado electoralmente en Catalunya y Piqué es aupado al poder central, CiU tendrá un doble problema. La estrategia de tensar la cuerda en lo económico con España puede girarse en su contra. Como dice un amigo, media hora de Piqué en TV3, con su capacidad pedagógica y su oratoria experimentada, puede neutralizar horas y horas de Duran Lleida y de Mas. Y, por supuesto, provocará una matización inmediata de los discursos de las asociaciones empresariales que ahora se alinean en las proximidades del nacionalismo convergente.

Más allá de su categoria personal y de las capacidades demostradas durante años, el efecto Piqué puede ser un analgésico indispensable para atemperar la estrategia de la tensión que CiU aplica a su obra de gobierno y que en ocasiones esconde errores de gestión manifiestos.
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