La ruleta del precio del petróleo

28 de octubre de 2014 (19:33 CET)

Tratándose de petróleo, la política nunca se puede descartar como factor que regula su precio y su producción. Oriente Próximo experimenta un choque geopolítico de proporciones sin precedentes. La guerra contra los extremistas en Irak y Siria podría durar años. Y, sin embargo, a pesar de la situación de crisis económica en esta región y en algunos países productores, los precios del petróleo cayeron en los mercados globales.

La agitación política y la incertidumbre de su cotización hacen más complicadas las predicciones, y el pronóstico de su precio parece un juego más complicado

La economía mundial es cada vez más compleja. El papel de los mercados y de los instrumentos financieros influyen cada vez más en el precio de las materias primas. El precio del petróleo, una vez gestionado por las compañías petroleras y los grandes exportadores, se ha convertido en más volátil.

Varios factores podrían estar empujando esta bajada. EEUU, que será el primer productor de petróleo en 2017, le apostó al crudo y al gas de esquisto, el nuevo fenómeno energético. Los precios del gas doméstico han bajado.

En esa bajada también pesan la desaceleración del crecimiento económico mundial, el aumento de la producción de países no miembros de la OPEP, la crisis en Europa y la desaceleración en Asia liderada por China. También afecta el pronóstico del FMI sobre la economía mundial para 2015, que apunta una desaceleración global.

Inevitablemente, también se habla de conspiración. Las crisis geopolíticas que han mantenido los precios a niveles de más de 100 dólares por barril, no han desaparecido. Libia ha recuperado una parte de su producción -- 580.000 barriles por día--, aunque las condiciones políticas y de seguridad se han deteriorado. Las exportaciones de Irak cayeron a 2,4 millones de barriles/día. Ninguno de los conflictos actuales ha encontrado todavía una solución. Siria, Irak, Libia, Palestina, Ucrania… aún se están librando guerras de varias intensidades y el petróleo de Irán está todavía bajo el régimen de las sanciones.

Algunos expertos señalan la posible guerra petrolera que está a punto de estallar. EEUU y Arabia Saudí, contra Irán, Siria y Rusia. El petróleo es el arma. Americanos y saudís inundan el mercado de crudo en medio de una menguante demanda mundial, lo cual derriba los precios. En agosto se produjo una caída de la producción saudita de 400.000 barriles sobre los 10 millones diarios.

En apenas unas semanas, el barril ha caído de 100 a 80 dólares. Muchos expertos, creen que la caída continuará, lo cual ya está impactando en las economías petroleras de Irán, Siria y Rusia. Estas economías están a punto de descontrolarse ante la posibilidad de perder 20% o más de sus ingresos petroleros en los próximos 12 meses; el pánico provocaría protestas y revueltas sociales.

La situación enfriará los planes nucleares de Irán, las intenciones del régimen sirio de mantenerse en el poder y la entrada rusa en Ucrania. Como beneficio adicional para Estados Unidos, Washington y Riad proporcionarían un golpe al EI, el grupo extremista que se financia con el crudo iraquí que controla. Por su parte, Arabia Saudí se mantendría como la principal potencia del Medio Oriente, con su intento de combatir a Irán.

Muchos países miembros presionan a la OPEP para convocar una reunión de emergencia donde reducir la producción. De momento, esta iniciativa no tiene éxito por el poco entusiasmo mostrado por Arabia Saudí que no se ha pronunciado.
Sin embargo, el precio ha caído y eso significa que hay excedente en el mercado. Aun así, el precio del barril está actualmente en niveles aceptables, todos los exportadores lo mantienen a 100 dólares. Un precio por debajo de los 90 dólares puede encender todas las alarmas. Muchos países productores, como Irán, Iraq, Rusia, Libia, Nigeria, México y Venezuela deben evaluar su dependencia del precio de petróleo para mantener su estabilidad económica, porque la volatilidad del precio es un riesgo social que no se puede correr en tiempos difíciles.

Con una débil demanda, gran parte de la producción adicional se ha destinado a las reservas en los países ricos. Pero este ritmo será difícil de mantener largo tiempo. Estamos ante un nuevo escenario que podría cambiar el panorama geopolítico mundial y la lucha por liderar el mercado será dura.

En los últimos cuatro años, el precio del barril ha caído hasta los 70 dólares/ barril o ha subido hasta 110 dólares. La mayor caída en la historia tuvo lugar en 2008, cuando se redujo de 150 dólares de julio a menos de 40 en diciembre, para volver a estar de nuevo por encima de 100 dólares en abril de 2011.

De momento, lo único cierto es que la caída del precio es buena noticia para los consumidores y muy mala para muchos exportadores.
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