La Realpolitik de Botín y Alierta

27 de enero de 2014 (18:12 CET)

Los presidentes de las dos mayores empresas españolas --Botín y Alierta-- han vuelto a presumir de cintura y demostrar su sentido de la realidad, rindiendo visita a la emergente presidenta de la Junta de Andalucía, Díaz, y dando a ésta el único espaldarazo que le faltaba: el de los poderes económicos; suficiente para que la líder que asumiera recientemente el poder de una de las mayores autonomías y el control de facto del PSOE, se descolgara con que Andalucía se coloca así como "referente en el sur de Europa" o que el encuentro es un “símbolo de la alianza con el primer banco de España”, lo que viene a significar “la certeza de que merece la pena invertir en Andalucía”.

Tan excesivas valoraciones, así como las imágenes de  cartel electoral en las que han participado los presidentes del Santander y de Telefónica, le han supuesto a las dos empresas una línea de crédito a corto plazo de 500 millones al 4%, que se destinaría a atender gastos de tesorería de la administración autonómica y el compromiso de invertir cerca de nueve millones en los dos próximos años en proyectos emprendedores fundamentados en la innovación tecnológica.

Botín aprovechaba el encuentro para enfatizar que el Banco Santander “comparte plenamente las prioridades del Gobierno andaluz en materia de empleo, la mejora de la competitividad de las empresas, la simplificación administrativa y la mejora en la prestación de servicios”, mientras que el presidente de Telefónica ponía en bandeja a la presidenta andaluza "el mayor acuerdo público-privado entre una comunidad autónoma y una empresa".

Ambos empresarios son claros ejemplos del pragmatismo que ambos presidentes han demostrado a lo largo de su dilatada trayectoria y la peculiaridad de ambas visitas hay que enmarcarlas en su contexto: la deuda de la Junta con los ayuntamientos por diferentes conceptos, supera ya los 400 millones de euros, mientras que Andalucía sigue ostentando los últimos lugares en materia de fracaso escolar de Europa, algo que viene a reflejar el informe PISA.

Pocos días después de ambas visitas y como si de un mal guiño se tratara, el Consejo de Gobierno aprobaba el Plan Andaluz de la Bicicleta que prevé el diseño de una red de más de 5.139 kilómetros de vías ciclistas en la comunidad autónoma, dando cumplimiento a los compromisos adquiridos con los programas y estrategias para luchar contra el cambio climático, disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, promover el crecimiento sostenible y la economía verde y avanzar hacia un nuevo modelo productivo. Al menos esa es la voluntad de la consejera de Fomento y Vivienda, Cortés, actual responsable de Política Institucional del Consejo Andaluz de IU y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Andalucía.
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