La mecha encendida en una hermosa noche de verano

06 de julio de 2015 (16:11 CET)

Grecia sigue. De Grecia hablamos. El NO ha sido una bofetada en el rostro de Merkel. Pero, ¡qué casualidad!, el primer muerto es en campo propio, Varoufakis.

Hay cosas que nunca se entenderán. Camino libre para el primer ministro, Tsipras. Que el martes pasado aceptó casi en su totalidad el acuerdo de la UE. No las tenía todas con él, en el referéndum. Jugar a dos bandas. Los pueblos siempre son más listos que sus dirigentes. Y más auténticos.

Que dure el sueño griego de la pasada noche de verano. Que la Troika esa europea deje de chantajear a los países independientes. También a España. El NO de Grecia es una victoria para toda Europa, eso dice Paul Krugman, en posesión del Nobel de Economía. El pueblo griego sí ha dado una lección. Sus dirigentes, veremos. Atentos.

Al menos, los griegos recordarán con orgullo no haberse amilanado ante la Troika, que los habían colocado como escaparate del sacrificio, como escarmiento para los insurrectos. Lástima que hayan perdido cinco años. Pero lo han hecho. No como otros… y no señalo a nadie, o sí. Porque la Troika tiene miedo al futuro. A España, próximas elecciones, y puede que el incoloro Rajoy ya no negocie. A Italia, Portugal,.. ¿Y a Francia? Francia no sabe.

Tiene un presidente que no es ni rojo ni blanco. Como el PSOE español. No son nada. Serviles, sí. De la banca europea, de las oligarquías, de las grandes corporaciones. Y muchos ciudadanos europeos confunden sus intereses con el de esas corporaciones explotadoras de vidas. También los españoles. Y sus dirigentes. Como Mariano y Sánchez. ¡Qué gran oportunidad han perdido ambos de estar callados! Primero se cuentan las papeletas y luego se habla.

De todas formas, las dificultades seguirán. También lo serían con SI. Porque Merkel, Alemania, no perdona fácilmente y le gusta que la reverencien. Le gusta someter. Si no es con las armas, ahora con el euro. Y querrán devolver la lección. Los griegos aleccionan sobre democracia desde hace 3.000 años.

Los alemanes aleccionan sobre esclavitud desde hace 100 años. Cuestión de números. O de puentes. Como dice Sigmar Gabriel, el vicecanciller socialdemócrata alemán, se han roto los puentes con Grecia. Pues vayan por tierra, que el camino ya lo conocen. No les ha gustado la rebelión. No les gusta la democracia de los pueblos. No les gusta que sirvan de modelo, por ejemplo, a España. No les gusta que se empiece a dudar de la utilidad de la UE para los pueblos. Esa unión artificial saltará cualquier día por los aires. Y la primera mecha se encendió una hermosa noche de verano. La pasada.

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