La Junta Electoral Central, los periodistas y los políticos

13 de septiembre de 2015 (20:32 CET)

No descubro nada si digo que la política española y catalana es sectaria. Los trompazos y las mentiras casi siempre van por delante de los programas y las alternativas. De esa manera de actuar no se salva nadie, ni los nuevos partidos, que aún son peores. Mienten más que hablan y lo hacen con una impunidad que da miedo.

Los populistas —de derechas o de izquierdas—, hoy en el campo del unionismo, llevan dentro el germen del populismo antidemocrático de aquellos que acusan a los demás de alterar la convivencia y el orden constitucional, aunque sean ellos los principales dinamiteros del normal juego democrático. La demagogia de hoy en día son las balas que antaño usaban los totalitarios para acabar con la disidencia.

Ahora, por suerte, el debate político sólo se ve alterado por la manipulación de los tertulianos y los escribidores que aparecen en los medios de comunicación, arropados por periodistas "neutrales". Nadie es neutral en tiempos de tribulación. Ni los periodistas. Fíjense ustedes en el silencio del Colegio de Periodistas de Cataluña ante la exigencia de la Junta Electoral Central (JEC) a la CCMA de compensar a los partidos que no se sumaron a la Via Lliure del pasado 11S con un programa especial.

Teniendo en cuenta que los profesionales de la CCMA desde hace años se manifiestan en contra de los bloques electorales porque consideran que no responden a criterios periodísticos, me parece bochornoso este silencio cómplice. Espero que cuando se emita el programa informativo con presencia exclusiva de los partidos que no se adhirieron a la Via Lliure, los profesionales de TV3 inserten sus agudos comentarios sobre la libertad de información como los que llevan años insertando después de las noticias sobre las campañas electorales.

La manifestación del pasado día 11S no fue un acto electoral de Junts Pel Sí, entre otras razones porque allí había miembros, los vi personalmente, de partidos tan distantes a la coalición soberanista como son EUiA, Procés Constituent, la CUP e ICV. Acudieron a la Meridiana Josep Ferrer Llop, Gerardo Pisarello, Jaume Asens, Antonio Baños, Josep M. López Llaví y un largo etcétera de personalidades ligadas a Catalunya Sí que es Pot o a la CUP. Incluso vi a antiguos diputados del PP, confundidos entre la multitud, como Ricard Fernández Déu. Josep Curto no acudió por razones personales porque de otra manera hubiese acudido.

Los partidos unionistas no saben cómo combatir al soberanismo y recurren a lo que sea para intentar minimizar la victoria. Piensen ustedes que en Barcelona, por ejemplo, Ada Colau sólo tiene un concejal más que Xavier Trias, el equilibrio es de 11 a 10, y sólo consiguió ser investida alcaldesa con los votos favorables de ERC, PSC y la CUP. Y sin embargo todo el mundo se llena la boca de que en Barcelona se ha producido un cambio monumental. Pues imagínense ustedes el calibre del cambio que se va a producir en Cataluña cuando se constate que el segundo partido clasificado en las elecciones del 27S queda a 40 o 45 diputados de distancia del primero, Junts pel Sí. Eso sí que va a revolucionar la política catalana... y española.

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