La información y la economía

17 de agosto de 2012 (21:31 CET)

Parece que este agosto no se ha perdido el ritmo acelerado de la actualidad en temas de economía. El trabajo de los diarios, las radios, las televisiones para llenar el espacio disponible se mantiene muy activo este año, como cualquier otro mes.

Normalmente, el número de lectores y de audiencias baja significativamente durante este mes. Las actividades al aire libre que se hacen durante agosto no invitan a tener una actitud activa (leyendo el diario) o pasiva (escuchando la radio en el coche o poniendo canales de noticias en la televisión). Algunos, con las tabletas electrónicas y con los móviles inteligentes, miran de reojo el apartado de noticias y, con actitud poco interesada, cambian a la lectura de entretenimiento (p.e. novela) o a otras distracciones (redes sociales, juegos, etc.).

Muchos usan estos trastos para subir las fotografías de la actividad del día en Instragram o en Facebook, haciendo que la información entre amigos y familiares no tenga que esperar al retorno con extensas sesiones de pase de diapositivas o revisión de material tomado durante las vacaciones. Así, en el ámbito familiar y de las amistad, se acelera el intercambio de información y se puede seleccionar aquello que interesa más fácilmente.

En el ámbito de la economía, la selección se hace más difícil, a menudo porque detrás de los mensajes se esconden complejidades difíciles de resumir y, por lo tanto, de interpretar. Muchas noticias necesitan que el receptor sea un experto para poder interpretarlas adecuadamente. La cultura sobre temas de economía es muy variada y la gran cantidad de noticias que tenemos derivadas de la crisis económica ha hecho aumentar el conocimiento de la materia, cuando menos, de manera superficial. La economía es una rama del conocimiento muy extensa y, en algunos aspectos claves, afecta mucho a la sensibilidad de las personas. Y, si quien recibe la noticia es sensible, puede ser muy fácil que quede convencido sobre el tema que se trate.

En agosto, el posible receptor de la noticia está más ausente y está más superficial y sensible que en otros momentos más agitados por la actividad diaria. Así, nos sorprende la insistencia en algunas noticias reiteradas de estos días. Revisando algunas cabeceras, encontramos informaciones repetidas como el tema de la prórroga de la paga de los 400 euros.

Las diarios también hacen referencia a la actividad promocional de nuestro ministro de Industria y Turismo, José Manuel Soria, que nos descubre la variedad de nuestra oferta turística para que no salgamos a hacer turismo fuera del país. Las oportunidades proteccionistas de los gobernantes continúan siendo el recurso fácil cuando se trata de hablar en público.

La información económica también nos deja ver que el turismo extranjero de última hora hace que la temporada turística aumente en un 5 % la cifra de ventas con un índice de ocupación de más del 80 %. La contención de precios y el anuncio de la subida del IVA en septiembre, junto con la carencia de situación plenamente estable en los países del norte de África, favorece este impulso de última hora que nos dará buenos resultados.

La oportunidad del momento también motiva la noticia. Las empresas que sólo generan noticias positivas no pueden evitar que intereses ocultos aprovechen la carencia de interés informativo para hacer un ruido que nunca habría sonado en otras circunstancias. Por ejemplo, la decisión impecable de Mercadona --de retirar productos que no tienen impacto en la salud del consumidor-- genera una noticia que en vez de destacar una buena práctica empresarial, pone el énfasis en la retirada. Por suerte, la noticia se enciende y se apaga de forma muy rápida, en gran parte por el gran espaldarazo obtenido en el mundo real (la tienda) o virtual (las redes sociales están llenas de elogios a la empresa).

La economía es información y los medios en verano buscan los contenidos que los continúan dando actividad. Ahora bien, sin citar la prima de riesgo, el tipo de cambio con el dólar o la evolución de la bolsa o del sistema financiero. Así, vemos como la economía real es un buen complemento para la vida real o virtual para seguir sintiendo el pulso de la información.
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