La globalización y la desigualdad

04 de septiembre de 2014 (17:26 CET)

La popular historia del Rey Mono de la cultura china se convertirá en los inicios de 2016 en serie de televisión en los Estados Unidos de la mano del canal AMC. Esto no ha gustado demasiado a la población china. Le inquieta la banalización de su historia. Si los productos culturales están protegidos por los derechos de autor (©), la cultura es libre, se transmite libremente. Su valor económico no se puede monetizar ni se lo puede apropiar nadie en particular. Su uso tiene extensiones inimaginables.

La expansión de la cultura tiene que ver con la globalización y los expertos en marketing aprovechan sinergias para reducir costes y difundir un único mensaje de marca a nivel global.

Sobre los efectos económicos de la globalización preocupa, cada vez más, su relación con la desigualdad. Economistas como Joseph Stiglitz promueven políticas para el acceso al conocimiento, el equilibrio en el ámbito ecológico, las barreras a los monopolios, la regulación financiera, la mejora de la calidad de las instituciones públicas, ... para reducir los efectos de la globalización sobre las desigualdades. Las grandes dificultades en su aplicación provienen, tanto de la visión a largo plazo que piden, como de anomalías como la corrupción en ámbitos privados o públicos.

La desigualdad es un tema de debate entre los economistas y ha vuelto a coger fuerza, tanto por los efectos de la Gran Crisis Económica iniciada en 2007 en Estados Unidos y en el mundo global, como por las nuevas aportaciones teóricas. En este sentido, aparece con mucha fuerza el economista francés Thomas Picketty que en su extenso y exitoso libro El capital del siglo XXI (que aún no ha sido traducido ni al catalán ni al castellano, pero si al portugués, inglés, alemán...) fundamenta su análisis sobre la desigualdad en el reparto de la renta entre trabajo y capital.

El argumento es simple: El crecimiento de la economía es más bajo que el de los rendimientos del capital acumulado. Y,por lo tanto, al trabajo le queda menos rendimiento y aumenta la desigualdad. A partir de la gran cantidad de datos acumulados, diagnostica un aumento de la desigualdad porque el sistema actual no corrige automáticamente estas diferencias que podrían reducirse con políticas impositivas agresivas y una vuelta a la senda del crecimiento como en los años anteriores a la Gran Crisis.

Como contraposición, el economista Larry Summers (ex secretario de Hacienda en el Gobierno de Bill Clinton y ex presidente de la Universidad de Harvard) apunta que para ver la cantidad de capital acumulado, se debe contar la depreciación de los bienes de equipo, pues el valor es mucho más bajo. Entonces, en los rendimientos de capital se debería descontar la pérdida de valor, que en sectores, como el inmobiliario, son unas pérdidas muy grandes.

El debate está abierto y la aportación de Picketty va más allá del esfuerzo intelectual y/o estadístico: el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, ha llegado a decir que "Piketty ha transformado nuestro discurso económico. Nunca más volveremos a hablar de la riqueza y la desigualdad de la misma manera. su libro es el más importante del año y, quizás, del decenio "

Será necesario que la reentrada de las vacaciones nos aporte energías para que el día a día de todos, favorezca la reducción de las diferencias del unmundo cada vez mas inter-conectado y con mas posibilidades de movilidad laboral y comercial.
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