La gestión esquizofrénica de Metrovacesa

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27 de abril de 2012 (18:07 CET)

Siete meses después de que los grandes bancos (Santander, Banesto, BFA-Bankia, BBVA, Sabadell y Popular) arrebataran a la familia Sanahuja el control de la inmobiliaria Metrovacesa todo sigue más o menos igual, con la diferencia de que ahora las propias entidades son acreedoras y deudoras a la vez.

Una situación que resulta un tanto disparatada. Los ingresos siguen reducidos a la mínima expresión tras caer otro 17,4% entre marzo de 2011 y el mismo mes de 2012. Y la deuda, lejos de disminuir, sigue aumentando. El 0,8%, hasta 5.074,4 millones de euros, a lo largo del primer trimestre de 2012.

Es un cúmulo de datos negativos que han llevado a la empresa presidida por Vitalino Nafría –histórico del BBVA– a retomar las pérdidas a 31 de marzo de 2012. Hasta 48,5 millones de números rojos, achacables, según la compañía, al “impacto de las coberturas y la no activación de créditos fiscales”, frente a los 8,9 millones de beneficios obtenidos un año antes.

Coberturas asociadas a la refinanciación de la deuda acordadas en abril de 2011, así como a la no activación de créditos fiscales procedentes de las pérdidas antes de impuestos y a la cancelación de un crédito fiscal de 14,3 millones de euros correspondiente a Desarrollos Estructurales Vainés. Sociedad participada al 100% por Metrovacesa y que entró en concurso voluntario de acreedores el pasado 28 de marzo.

Sólo se salvan de la quema los ingresos procedentes de la explotación de los activos
, que incluso han mejorado en los últimos 12 meses –gracias a las rentas ingresadas por la explotación del centro comercial Arenas de Barcelona– y ya alcanzan el 72% del total de la cifra de negocios, manteniendo así la estrategia de dirigir la compañía hacia la casi exclusiva actividad patrimonial, la única capaz de generar ingresos ahora y en el futuro.

No se puede decir lo mismo de la actividad promotora de la compañía. Como sucede con el resto del sector, estamos ante un segmento de la producción que no levanta cabeza y que sobrevive, es un decir, con una facturación realmente irrisoria. Solo pudo entregar 29 viviendas entre enero y marzo contabilizando por ellas menos de 5,7 millones de euros. Los restantes 3,1 millones del negocio promotor provinieron de la venta parcial de una obra en Barcelona cuya ejecución se acaba de reiniciar tras estar años paralizada.

Actividad promotora que soporta como gran lastre esa cartera de 2,8 millones de metros cuadrados de suelo residencial, sobre cuya viabilidad futura existen grandes dudas, sobre todo por ese 68% de terreno calificado como urbanizable y ese 2% de rústico sin prácticamente valor alguno. Al margen de los préstamos para la compra de terrenos incluidos en el crédito sindicado principal, fuera del mismo Metrovacesa tiene apuntada una deuda de 224 millones como crédito hipotecario de suelo.

Y ¿qué decir de la deuda financiera? Cuando en agosto del pasado año las seis entidades financieras asumieron el control de Metrovacesa una vez culminado el proceso de suscripción de capital, la deuda financiera se redujo notablemente hasta 4.876 millones. Pues bien, en seis meses, entre octubre de 2011 y marzo de 2012, ese endeudamiento se ha vuelto a incrementar otra vez en 200 millones de euros. Deuda que, como consecuencia del continuado descenso de los tipos de interés, ha elevado el valor de mercado de los instrumentos de cobertura hasta los 222 millones de euros, un 12% más que hace un año.
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