La economía y Oliu ya pasan de las estupideces políticas

14 de enero de 2015 (00:00 CET)

Dice el presidente de Banc Sabadell que España crecerá el 2,3% este año. Son unas décimas adicionales al 2% al que se compromete el Gobierno español. Según Josep Oliu, la razón de esta mejor evolución que pronostica se encuentra en la caída del precio del petróleo y en la devaluación del euro. Ambas cuestiones contribuirán a vender más al exterior y, en consecuencia, tirarán de la economía española.

Que el máximo responsable de un gran banco español apueste de manera prospectiva por una mejoría general de la economía es una buena noticia. No se trata de echar las campanas al vuelo (además Oliu es un personaje de tradicional austero en sus planteamientos públicos), pero es cierto que estamos ante un cambio de actitud importante.

El Sabadell es una entidad que ha dejado de ser un banco catalán. Durante años ha comprado competidores fuera de la comunidad y se ha convertido en un banco de carácter español con vocación internacional. Incluso sus accionistas no son especialmente proclives a los movimientos políticos de la Cataluña reciente y salvo el dueto conyugal Sol Daurella - Carles Vilarrubí, que siguen siendo accionistas pero que dieron la espantada del consejo (con un cabreo enorme de Oliu y el resto), la mayoría está en posiciones políticas poco o nada proclives a las veleidades nacionalistas sobre la independencia.

Cada vez son más las voces que prevén desarrollo económico en 2015: muchas de ellas, catalanas


Oliu es un banquero áspero, pero efectivo. Se enfrentó a La Caixa de Josep Vilarasau (que llegó a controlar el 15% del banco) y se ganó su propia independencia. La operación no ha sido beneficiosa en términos económicos, pero sí políticos. Tiene un primer ejecutivo (Jaume Guardiola) de primer nivel y ha conseguido salir de la crisis financiera general sin excesivos problemas. Incluso, recientemente, ha conseguido obtener capital internacional en su accionariado, lo que le aleja de la visión endogámica del mundo empresarial catalán. Y eso a pesar de que quien presentó al inversor colombiano Jaime Gilinski al propio Oliu fue ni más ni menos que el controvertido y huidizo Vilarrubí (ver Los yuppies de Pujol llegan a la cima, de Josep Maria Cortés).

Es agradable escuchar que alguien que ha hecho los deberes de forma conveniente en su banco tenga una visión optimista de lo que nos sucederá en términos macroeconómicos. Cada vez son más las voces que prevén desarrollo económico en 2015. Muchas de ellas catalanas, lo que cada vez certifica de manera más clara que, pese al lío político que se vive en la Cataluña oficial, la economía (sus bancos y empresas principales) ha decidido hacer la vista gorda y pasar por alto las estupideces que la clase política nos está obsequiando cada día, empeñada en seguir siendo lo más importante del país.

Y no, lo más importante seguimos siendo sus ciudadanos. Tomen nota de Oliu señores Artur Mas y Oriol Junqueras: han dejado de ser cansinos para la mayoría del personal para ser lo siguiente, como dirían en Madrid.

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