La carga de Asentia resulta excesiva para Colonial

Juan Carlos Martínez

05 de agosto de 2012 (23:01 CET)

La inmobiliaria Colonial mantiene a regañadientes una gestión dual de su grupo. Prosigue dando firmes pasos para reforzar su posición patrimonial con la firma de nuevos contratos y la entrada en explotación de nuevos activos, tanto en Madrid como Barcelona, pero no puede obviar el lastre que le supone tener Asentia en su perímetro.

Va para dos años que, siguiendo las directrices de los bancos acreedores para firmar la refinanciación de casi 5.000 millones de euros, el grupo se vio obligado a segregar en una filial los terrenos, las promociones y el conjunto de centros comerciales. Son los activos no estratégicos o discontinuados agrupados en Asentia.

Negocio totalmente provisionado a finales de 2010 y cuyos resultados negativos se aplicarían a esa provisión, determinando que el impacto de este negocio en el beneficio neto consolidado del grupo fuera cero. Esa era la teoría. En la práctica, las cosas han empezado a torcerse.

En números rojos 

En la rendición de cuentas correspondiente al primer semestre de 2012, Colonial ha registrado unas pérdidas de 178 millones de euros, en su mayoría debidas a la contribución negativa de Asentia, ya que, al margen de la referida provisión, la presencia de estas actividades discontinuadas en el perímetros del Grupo obliga a que sus pérdidas afloren a nivel contable en los estados consolidados, aunque ello no suponga una salida de caja para Colonial.

Evidentemente, las cosas no están saliendo como esperaban tanto los directivos de Colonial como los bancos acreedores cuando en febrero de 2010 rubricaron el acuerdo de refinanciación de la deuda.

Dos años y medio después se cumple la mitad del plazo fijado para gestionar y vender los activos de Asentia –entonces valorados en unos 1.900 millones y con una deuda de 2.000 millones–, a cambio de que en ese periodo no se pagaran intereses ni principal de la deuda. RBS, Eurohypo y Crédit Agricole controlan, a partes iguales, casi el 60% de Colonial; Coral Partners (con el fondo Orion a la cabeza), cerca del 15%, Popular y La Caixa, algo más del 10%; Goldman Sachs dispone del 4,9%, y el restante 15% en free float y autocartera. Y la cosa no acaba de ir.

Separar los negocios 

Asentia, como el resto del sector inmobiliario nacional, trata de mantenerse a flote pero cada vez le resulta más difícil. Sus activos no se venden y cada vez valen menos. Por eso, tanto su presidente, Juan José Brugera, como su consejero delegado, Pere Viñolas, llevan tiempo dándole vueltas a encontrar una fórmula para que Colonial y Asentia queden definitivamente separadas, pero la operación necesita el tiempo necesario para que el mercado se recupere y poder vender los activos a un precio asumible.

Se van vendiendo con cuentagotas las escasas viviendas de su stock, pero el grueso de los activos, sobre todo esos más de tres millones de metros cuadrados y los centros comerciales y resto de activos de Riofisa, siguen varados en el balance, y, lo que es peor, depreciándose en un 40% en dos años y con una deuda de 1.400 millones.
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