La Caixa coloca su pica en la plaza de Colón

13 de enero de 2015 (00:00 CET)

La formalización de la compra de Barclays por parte de CaixaBank por un importe de 820 millones de euros a cuenta, iniciada en agosto del pasado año, cuesta digerirla como una operación financiera al uso que comporta las ventajas inherentes a toda operación de este tipo, dado el papel que juega la entidad financiera catalana y todo el conglomerado empresarial que la circunda. Por eso no sorprenden las voces que sostienen que el primer objetivo de Isidro Fainé con esta operación, es colocar no una pica en Flandes sino la firma del banco en uno de los lugares de privilegio por su visibilidad de la capital de España: la Plaza de Colón.

Aunque el proceso de adquisición cerrado la pasada semana tiene, según la entidad, importantes ventajas para la entidad catalana en materia de sinergias o de reforzamiento de su posición competitiva, todo movimiento de Caixabank no es analizado por la industria con la frialdad que demanda una cuenta de resultados, ya que el componente político y el papel jugado por el conglomerado de La Caixa en el debate soberanista levanta susceptibilidades, máxime cuando la estructura territorial de Caixabank en España no se considera del todo cerrada y para muchos resulta excedentaria.

Tras la supuesta reforma del sistema financiero, son muchas las dudas que siguen sobrevolando sobre cómo han afectado los cambios legales en las antiguas cajas, hoy convertidas en bancos. Y quizá, la más importante duda hace referencia al papel que juegan las fundaciones bancarias en la propiedad de las antiguas cajas devenidas en bancos y que en la actual legislación queda un tanto desvaída generando un cierto grado de incertidumbre en la opinión pública muy lejos de la intencionalidad que contenía el Memorandum of Understanding (MoU) que sirvió de base de la reforma financiera y a la Ley de Cajas de Ahorros y Fundaciones Bancarias.

Todo ello hace que operaciones financiera llenas de sentido como la realizada por Caixabank con Barclays sean recibidas con recelo por el sector financiero y todo ello se ve acrecentado con las dudas que siguen existiendo sobre la propiedad del conglomerado La Caixa en cuya fundación conviven organizaciones como la Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País, el Ateneu Barcelonès, el Instituto Agrícola de Sant Isidre, la Cámara de Comercio de Barcelona y el Foment del Treball Nacional con personajes como Fainé, Slim, Alierta, Godó, Homs, López Burniol, Castellví, García-Bragado y Bassons.

 

Post-it:
Las Sociedades Económicas de Amigos del País son una aportación de la Ilustración española, siendo el precedente más importante de su creación el nacimiento, espontáneo y debido a la iniciativa privada, de la Sociedad Bascongada de Amigos del País. Su germen fueron las tertulias de ilustrados de las provincias vascas, más concretamente la tertulia de Azcoitia, auspiciada por el conde de Peñaflorida y aunque algunos "estudiosos" han tratado de ligar su existencia al de la masonería, no existe prueba alguna al respecto. La Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País (Sebap) creada en 1822 está presidida por Miquel Roca y entre sus miembros se encuentran personalidades del mundo económico, empresarial o cultural como Carles Duarte, Josep Caminal, Jaume Giró, Javier Godó o el exministro Joan Majó.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad