La bofetada de Draghi a Rajoy

23 de septiembre de 2014 (21:18 CET)

Ser presidente de un gobierno es una lotería. Una lotería diaria con premios, la mayoría de ellos, negativos. Sabiendo esto, no se entiende cómo la gente inteligente se pone.

En fin, varios modelos matemáticos explican la relación entre la acción del gobierno y los resultados positivos en la economía. Y, siendo generosos, estos efectos son casi irrelevantes.

En política económica, Rajoy ha incidido más bien poco. Ni las reformas, ni los anuncios del final de la crisis, ni la famosa ley de emprendimiento han tenido ningún efecto. Si desea ver a alguien que sí tiene influencia en la economía se debe mirar más allá de los Pirineos. Su nombre es Mario Draghi. Si se presta atención a los datos, ha tenido más influencia él en la rebaja de nuestras hipotecas que Rajoy y Zapatero juntos.

¿Y el crédito? A pesar de los continuos mensajes oficiales y el bombardeo de publicidad bancaria, el dinero sigue sin llegar a las empresas. Mes tras mes continúa en caída contínua desde 2007. ¿Por qué? Pues porque a los bancos les sale más a cuenta financiar la deuda pública que a las empresas. Y esto es así, a pesar del riesgo sistémico que supone.

Alguien se cuestionará por qué Draghi no ha sido elegido por los ciudadanos. Y yo pienso, teniendo en cuenta el grado de cumplimiento de promesas electorales de la mayoría de políticos, que no creo que esta elección constituyera ningún cambio esencial.

Capítulo aparte merece el apartado del paro. ¿Cómo se puede presumir de haber creado empleo si ahora tenemos más paro que cuando empezaron? Es como si yo convoco a mis accionistas, a los que sólo he dado excusas o disgustos, para decirles que ya no perderán más. ¡Me enviarían a hacer bolillos!

A pesar de todo, confiamos demasiado en la política y en los políticos que la tienen que dirigir. Nos creemos que pueden hacer una gran transformación de la realidad y no es verdad. El margen de actuación que tienen es pequeño porque la mayoría de los recursos están condicionados por la tradicional distribución de los presupuestos. ¿Quién se atreverá a dejar de pagar las pensiones o el paro o el sueldo de los médicos y policías? Y, por si esto les dejara poco margen de actuación, debe saber que los cambios que pueden hacer los debe ejecutar una organización llamada Administración Pública con una cultura burocrática que cada día para el desayuno se come la innovación.

Por eso creo que una bajada de los tipos de interés como la que se ha producido demuestra que la realidad es tozuda y que a pesar de que Rajoy vea signos de recuperación en todas partes, Draghi no los ve en ninguna. Y que los tipos de interés estén próximos a cero no es ninguna buena noticia. Especialmente, cuando los particulares pagamos intereses del 7% o del 8% para un crédito personal.
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