La banca bien, gracias, la sociedad mal

27 de octubre de 2014 (11:08 CET)

El resultado de los stress test realizados por el Banco Central Europeo ha evidenciado la solvencia de la banca española, que aparece en general como la mejor capitalizada. Ahora el Gobierno del PP, hincha el pecho y presume de la situación de la banca española, ocultando los costes que ha comportado su reestructuración.

Entre los bancos más capitalizados aparecen muchos de los rescatados como Bankia, Abanca (antigua Nova Caixa Galicia) o CatalunyaCaixa. Asimismo la mayoría de los bancos españoles han recibido miles de millones para hacerse cargo de otras entidades, Caixabank (Banco Valencia o Banca Civica), BBVA (Unnim), Sabadell (CAM) y así la práctica totalidad con la excepción del Santander, que por cierto es de los que aparecen en un lugar moderado por lo que a la capitalización se refiere.

El coste total de todo este proceso sabemos que nos ha costado al conjunto de los ciudadanos alrededor de 200.000 millones de euros, cantidad que hemos pagado.

El coste de tener hoy esa banca que permite al Gobierno del PP enorgullecerse de su sector financiero, esos 200.000 millones, lo hemos padecido toda la sociedad en forma de recortes sociales en sanidad, educación, servicios sociales, dependencia, así como reformas laborales de las pensiones, etc., que nos han empobrecido como sociedad y ha roto de forma grave la cohesión social.

Hoy tenemos una banca más solvente, capaz de aprobar los exámenes de las autoridades europeas y el coste ha sido el empobrecimiento generalizado de la mayoría de la sociedad, exceptuando los sectores más ricos que aún se han enriquecido más con la crisis, entre ellos los directivos bancarios.

Podemos contrastar el hecho de que los trabajadores españoles sean de los más pobres de Europa, mientras que los directivos de la banca cobran salarios de cientos de miles de euros cuando no millones anuales, a parte de otras regalías.

El sector bancario de un país tiene en principio una función social que es facilitar el crédito a la sociedad. Esta función en este país hace años que no se cumple, no hay crédito para las familias, ni para las pymes ni en general para la actividad productiva. Y ya se nos anuncia que esta restricción actual continuará en los próximos tiempos.

Cabe preguntarse ¿Cuál ha sido el beneficio de la sociedad en el rescate del sistema financiero? ¿No se han establecido contraprestaciones que les obliguen a devolver a la sociedad en forma de crédito parte del sacrificio hecho por los ciudadanos?

Nada de eso. El resultado de la reestructuración es entre otras cosas: 1.- Una consolidación de un fuerte oligopolio; 2.- Continúa la falta de crédito para la financiación de la sociedad y de las necesidades productivas que nos permitan salir de la crisis; 3.- Empobrecimiento general de la sociedad, excepto de las élites, entre ellas las de los directivos bancarios; 4.- Exclusión financiera de los sectores sociales más débiles y de poblaciones hasta ahora servidas por oficinas de cajas de ahorros. En fin, una banca floreciente en una sociedad empobrecida.
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