La atracción del turismo de compras

24 de julio de 2015 (12:06 CET)

Las tendencias de viajes indican que el precio ya no es de las tres principales razones por las que los viajeros eligen su próximo destino. Tampoco es un factor clave que el destino solo sea de sol y playa.

El tirón de diversas atracciones como el ocio familiar, el paisaje, una cultura rica y las compras son, en cambio, las razones más fuertes para viajar. La comprensión de estos cambios es clave para facilitar la llegada de los turistas.

El carácter transversal del turismo y su impacto en otros 70 sectores económicos lo posiciona como un multiplicador en las estrategias globales de desarrollo. Es la cuarta actividad por ingresos dentro del comercio internacional, sólo superada por la industria petrolera, la química y por la automoción.

El turismo es una de las actividades más pujantes en el mundo. Representa actualmente el 9,8% del PIB mundial, un total de 7,6 billones de dólares, el 6% de las exportaciones mundiales, un 10% del empleo registrado, alcanzando un movimiento turístico récord en 2014. 

Pocos sectores disponen de un poder para impulsar el crecimiento y crear empleo como el turismo y las compras. Si se aprovechan conjuntamente pueden ejercer una influencia inmensa en la marca y el posicionamiento de un destino.

El turismo de compras se perfila como un elemento atractivo de la experiencia de viajar, ya sea como una única motivación para elegir un destino de vacaciones o como una de las actividades principales realizadas por los turistas. Por ello, es importante un tratamiento específico de este sector hacia los turistas internacionales que, por otra parte, son los que más dinero se gastan cuando viajan.

Según un estudio internacional sobre los turistas que más gastan en el extranjero, el ranking lo encabezan los ciudadanos saudíes, con un promedio de 4.866 euros por viaje. Los viajeros australianos, con 3.006 euros y los chinos, con 2.792 eruos tampoco se quedan atrás. El presupuesto medio global por viaje está previsto que aumente de 1.745 euros a 1.826.

En general,los visitantes buscan moda, productos de marca y de lujo, y joyería fina. Muchos minoristas de lujo mejoran su oferta con un tratamiento especial para estos compradores, incluyendo salas VIP y servicios como tiendas libres de impuestos, los personal shopper, traductores y el café o el té gratis.

Otro ejemplo significativo son los turistas del Golfo, que gastaron un total de 40.000 millones en todo el mundo. En comparación con el resto del mundo, estos turistas gastan un 260% más en tarifas aéreas y un 430% más en alojamiento, pero un 13% menos en alquiler de coches.

Barcelona está de moda, su marca, la pasión por el fútbol y el Barça son factores de peso, pero no dejan de ser claves los enlaces de vuelos directos que compañías internacionales han establecido para facilitar estas llegadas. Barcelona ahora está en el radar de unos de los turistas con mayor capacidad de compras y gasto por estancia en el mundo.

Ya no es una excepción, sino que empieza a ser habitual encontrar a estos turistas aficionados a vaciar sus billeteras comprando en las calles céntricas de Barcelona. Las tiendas de lujo o los grandes almacenes ubicados en la avenida Diagonal, en el paseo de Gràcia o en la Plaça Catalunya, Camp Nou y otros lugares de Barcelona ya están en su agenda, como Londres, Ginebra, Nueva York o París.

Barcelona debe aprovechar este tipo de visitantes y plantear iniciativas para rentabilizar al máximo este tirón y competir para atraerlos, porque son buenos embajadores para vender la ciudad y atraer a posibles inversores. Hace falta analizar las tendencias actuales y futuras del turismo de compras y los principales factores del éxito de los destinos cuyo objetivo es desarrollar este segmento.

La colaboración, mano a mano, entre poderes públicos y las empresas para lograr el éxito tanto en las campañas de promoción o de creación de los destinos turísticos de compras es clave. Un ejemplo exitoso de esta colaboración público-privada son los casos de Londres, París o Barcelona, ciudades donde se trabaja hace años en este campo.

La carrera entre los destinos para atraer el turista de alto poder adquisitivo se presenta cada vez más difícil. Solo resistirán aquellas ciudades que apuesten por crear destinos competitivos diferenciados, innovar convirtiendo sus atractivos en productos, generar actividades de valor añadido, buscar mayores niveles de satisfacción del visitante y facilitar la logística para la llegada de estos visitantes, impulsando cambios positivos en el sistema de otorgación de visados. Todo ello aumentaría el número de visitantes tan deseados en momentos de turbulencias económicas y la realidad muestra un aumento de la competencia internacional. Ignorarla sería muy peligroso.  

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