Joan Gaspart

15 de mayo de 2014 (19:00 CET)

Dicen que soplan aires de cambio en el mundo turístico catalán. Y bienvenidos sean los cambios que siempre aportan algo de aire fresco. Pero como siempre, existen los pescadores de río revuelto y algunos confunden los cambios con sus deseos de prosperar aprovechando la ocasión.

Uno de esos cambios importantes confirmados es la jubilación de Pere Durán como director de Turismo de Barcelona. Desde el año 2000, Durán ha desarrollado una magnifica labor al frente de Turisme de Barcelona y en el momento de abandonar el puesto de mando de la nave deja atrás una estela que supone un destino turístico consolidado a nivel mundial y,  sobre todo, preparado para afrontar los vientos del futuro.

Desde la creación de Turisme de Barcelona en noviembre del 1993, la ciudad ha multiplicado por tres sus plazas hoteleras y de un escaso 40% de ocupación hotelera han pasado, a pesar de ese crecimiento de plazas, a una ocupación media consolidada por encima del 70%. Incluso algunos años con puntas superiores al 80%. Se ha incrementado sustancialmente el número de congresos internacionales y, sobre todo, la calidad de los mismos. Han mejorado los productos turísticos. Todo ello gracias a un equipo profesional, conjuntado, trabajador y bien dirigido. Aunque no hubiese sido posible sin el visionario que lo puso en marcha.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, a más de uno se le ha ocurrido algún otro cambio a introducir en la estructura de Turisme de Barcelona y se han desatado rumores y comparaciones. Rumores injustos y comparaciones interesadas.

Hace 18 años la escuela de negocios San Telmo nos invitó a dar una conferencia a tres manos, en su sede de Sevilla, a Cecilia Vila, Antonio Catalán y yo mismo. El tema era explicar el modelo de Turisme de Barcelona que llevaba dos años de existencia pero ya empezaba a apuntar maneras.

Cecilia moderó el debate, Antonio explicó el proceso de creación de Turisme de Barcelona u yo, la organización y funcionamiento de las estructuras así como sus presupuestos con las aportaciones del Ayuntamiento de Barcelona y la Cámara de Comercio de Barcelona. A dos años de su creación ya suponían menos del 50% del total del presupuesto de Turisme de Barcelona.

Acabada la conferencia y contestadas las preguntas, Catalán pidió el micrófono para poner el colofón y decir: “De todas maneras, si quieren que este modelo funcione en Sevilla ya pueden ustedes empezar a buscar a su Joan Gaspart, porque sin él no serán capaces de hacerlo”. Tanto Cecilia como yo corroboramos el comentario.

Porque esa es la verdad: sin Joan Gaspart nunca hubiese sido posible crear y desarrollar el proyecto. El sentido social, de servicio a la sociedad y no a intereses particulares, con el que Joan Gaspart ha llevado durante 20 años la presidencia de Turisme de Barcelona. Es una rara avis, aún hoy, en el campo de la colaboración público-privado con la que mucha gente se llena la boca, aunque pensando en su beneficio personal y no en el de la sociedad.

Por eso, me parecen injustos los rumores que desde hace unos meses se hacen correr al respecto. Joan Gaspart, como presidente de Turisme de Barcelona, se merece el respeto y reconocimiento de todos los sectores públicos, sociales y económicos de la ciudad.

Durante su presidencia la ciudad ha conocido un crecimiento del turismo impensable y que nadie había podido predecir. Ha trabajado y dejado trabajar a sus colaboradores y siempre cumplió las funciones de lord protector para que los profesionales de Turisme de Barcelona pudiesen desarrollar aquellos proyectos que en ocasiones no gozaban del visto bueno del sector. El mismo que los miraba con una visión cortoplacista y que, en cambio, Gaspart permitía y promovía, aceptando incluso el margen de error que podían contener. Porque esa era justamente la innovación que se requería para hacer de la promoción de Barcelona como destino turístico un producto nuevo e innovador..

Y el máximo respeto que le podemos ofrecer en agradecimiento es que sea él quien, de acuerdo con el alcalde y el presidente de la Cámara de Comercio, decida el momento más oportuno para que se produzca el cambio y abandonar lo rumores y las capillitas que a todos nos envilecen.

Es de bien nacidos ser agradecidos y espero que Barcelona, su ciudad, esté en ese momento a la altura de las circunstancias. Porque Joan Gaspart igual que fue capaz de encontrar el momento oportuno para crear Turisme de Barcelona y potenciarlo a través de estos 20 años, seguro que también sabrá encontrar el momento para oportuno dar el relevo en la presidencia sin necesidad de tener prisa.
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