Irán sí, pero con cautela

28 de enero de 2016 (18:42 CET)

Hay mucho ruido estos días con la eliminación de las sanciones contra Irán. Es cierto que es uno de los cambios más significativos en el panorama de los negocios y que ofrece grandes oportunidades para las empresas locales, regionales e internacionales pero hay que tomarlo con mucha cautela. Al igual que todos los cambios, lleva  potenciales oportunidades pero  también está  cargado de incertidumbre y riesgo.

El Plan Integral de Acción Conjunto (JCPOA) para eliminar las sanciones contra Irán, acordado el 14 de julio 2015, abre la posibilidad para que las empresas internacionales puedan hacer negocios con este Estado, a cambio de medidas creíbles para demostrar que su programa nuclear está diseñado exclusivamente para fines civiles. En el acuerdo, Irán aceptó que bajo ninguna circunstancia va a buscar, desarrollar o adquirir armas nucleares.

Como en la mejor tradición del bazar Persa, parece que el precio recibido por el programa nuclear que Irán ha vendido es bastante alto. La cantidad de dinero que recibirá Teherán será de 150 mil millones dólares que son sus depósitos congelados en bancos de Europa y EEUU. Un valor diez veces el costo del programa nuclear en venta durante los últimos diez años de negociación, hasta que llegó el momento adecuado para llegar a un acuerdo que puede ser un mal negocio para los grandes aliados de EEUU como Israel o Arabia Saudita, pero no necesariamente para toda la región o las empresas internacionales.

La economía iraní está configurada para entrar en una era de alto crecimiento impulsada por el aumento de los ingresos de exportación de hidrocarburos, petroquímicos y otros productos manufacturados, junto con el acceso a los activos congelados y la inversión extranjera. Un hecho, que podría acelerar el crecimiento del 2% este año a un 5,2% anual hasta 2019.

Las prioridades serán la industria del petróleo y el gas, sacar adelante una gran cartera de proyectos estratégicos paralizados en los últimos años y que las empresas energéticas empiecen a negociar inversiones y nuevos contratos. El país necesita con urgencia sacar provecho de sus 157 millones de barriles de petróleo y 34 billones de metros cúbicos de reservas de gas. El 9% y el 18% del total mundial, respectivamente.

Las misiones empresariales de Europa y Asia, han empezado la carrera y van preparando el terreno para realizar ofertas y van pensando en grandes beneficios del desarrollo de la infraestructura, y la importación o la fabricación de bienes de consumo. Sobre todo  automóviles y electrónica, alimentos y bebidas en el segundo mayor mercado de consumo de Oriente Medio.

Irán tiene un programa amplio para modernizar su economía y las infraestructuras. Sus  planes son aumentar su producción de acero, cobre y aluminio. Además cuenta con la industria minera más grande en la región, también pretende dotarse de 25.6GW de nueva capacidad de generación eléctrica que requerirá una  inversión de 70 mil millones de dólares, tiene planes para construir miles de kilómetros de nuevas vías férreas y líneas de metro, así como mejorar los puertos y aeropuertos, promover su sector turístico y hotelero.

Sin ir más lejos, la capital, Teherán, se enfrenta a una grave escasez de habitaciones. Sólo tiene 96 hoteles. Las cadenas internacionales ya están situándose en el mercado.

Este gigante regional dormido con una población de 80 millones y un PIB de 404 mil millones de dólares, se beneficia de una ubicación geográfica ventajosa. Con rutas de exportación establecidos en Asia Central y Oriente Medio, ofrece grandes oportunidades pero las empresas tienen que pisar con cuidado; el entorno empresarial sigue siendo difícil y complejo.

Hará falta mucho tiempo para recuperarse de los daños que causaron las sanciones. De momento, los impactos directos del comercio serán limitados. Algunos sectores necesitarán tiempo para materializarse. Las empresas internacionales tienen hoy la posibilidad invertir en las zonas francas o formar una empresa mixta con un socio local.

Seguramente en la nueva etapa que se abre, encontrar los socios será un gran reto tanto por la demanda como por la estructura y relaciones de negocios son opacas y quienes no están familiarizados con el país podrían tener problemas. Se recomienda a las empresas mucha  prudencia, cautela, conocimiento real del mercado y buscar el socio adecuado para sus negocios.

También hay factores de riesgos que van desde un colapso incontrolado de los precios del petróleo, debido a la competencia de  otros países productores después del fin de las restricciones a las exportaciones de petróleo iraní, reduciendo aún más los precios.

Otro riesgo seria paralizar el programa de alivio de las sanciones, debido a las objeciones de los EEUU y la UE  por el no cumplimiento de Irán de las condiciones del acuerdo, lo que llevaría  a volver a imponer sanciones.

A nivel interno, el régimen se enfrenta a una sociedad civil  joven, enérgica y ambiciosa. Hay un profundo resentimiento por las malas condiciones económicas, como consecuencia de las sanciones y las guerras en Siria, Irak y Yemen. El desempleo crece y el coste de vida ha pasado a ser intolerable. Los iranís no van perder esta gran oportunidad económica para pedir reformas políticas que permitan a su país cambiar de rumbo, para volver a ocupar el lugar que le corresponde entre las naciones.
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