Irak: ¿se puede hacer negocios entre el Éufrates y el Tigris?

04 de junio de 2012 (17:12 CET)

Los iraquís han sufrido durante 30 años una dramática situación. Las guerras y los años de embargo han dejado consecuencias graves en la economía del país.

A pesar de eso, es un país rico que dispone del 11% de las reservas petroleras mundiales --es el segundo productor de petróleo--. También es un país joven en el que un 43 % de sus 32 millones de personas tiene menos de 15 años y una esperanza de vida de 68. La población está creciendo un 3% anualmente y un 66% vive en zonas urbanas lo que representa un mercado interior importante. Según el Banco Mundial, el PIB crecerá un 12,6% este año y el 10,2% en 2013.

¿Se puede hacer negocios o trabajar en Irak? Es una pregunta frecuente en los últimos años aunque más insistente ahora que la crisis en la zona euro aprieta y se necesita buscar alternativas para crecer en los pocos mercados que quedan por descubrir.

De entrada, Irak es un país difícil para hacer negocios aunque puede ser considerado una potencial mina de oro. Tras nueve años desde la invasión que derrocó a Saddam Hussein, sigue siendo una economía estatal y pendiente del petróleo. Las empresas privadas todavía esperan desempeñar un papel importante en la reconstrucción ya que, tras años de guerras, el país requiere grandes inversiones en infraestructuras. Sin embargo, la seguridad sigue siendo la gran preocupación, la corrupción es generalizada y las tensiones entre las facciones son factores de riesgo.

Pero también es un país prometedor. Es el tercer mercado más grande de proyectos en Oriente Medio después de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. El valor de los proyectos previstos o en curso es de 301.000 millones de dólares. Se ha lanzado un Plan Nacional de Desarrollo (2010-2014) con un presupuesto de 186.000 millones de dólares y con el objetivo de diversificar su economía.

Más de la mitad del PIB de Iraq proviene del petróleo. Sus reservas probadas de 115 millones de barriles se encuentran entre las más grandes del mundo. Bagdad quiere aumentar la producción de 3 millones de barriles por día a 12 millones en 2017. En total, tiene un ingreso 83.000 millones por exportación de crudo, una cifra muy alta comparado con los 52.000millones del 2010.

La actividad comercial extranjera en Irak alcanzó los 55.670 millones de dólares en 2011, un 40% más que 2010. La provincia sureña de Basora recibió la mayor parte de las inversiones, contratos de servicios y otras actividades comerciales con el 27,1%, seguido de Bagdad, con un 19,9 % y la región del Kurdistán, con un 14,5%.

El Kurdistán iraquí en el norte del país ha hecho progresos significativos. Se trata de una región que cada vez está en boca de más empresarios que la comparan con Dubái cuando ven numerosas grúas por todas partes. La región semi-autónoma cuenta con un mayor nivel de vida y menor incidencia de la violencia que el resto del país. En los últimos años, ha consolidado la seguridad y supera la media nacional en los principales indicadores sociales e ingresos.

La afluencia de inversión a lo largo de los últimos años no ha dejado de aumentar. Sobre todo la procedente de Europa y los Estados Unidos aunque Corea del Sur --con 11.980 millones de dólares de inversión, un 21,5 % del total-- es el principal inversor internacional. Por ejemplo, un grupo coreano se llevo el mayor contrato del año por valor de 7.250 millones de dólares para construir 100.000 viviendas en el este de Bagdad. Por otro lado, Turquía sigue siendo el principal inversor regional con 1.000 millones de dólares y también se ha convertido en uno de los socios comerciales más importantes con intercambios estimado por 5.000 millones de dólares. Hay más de 740 empresas turcas solamente en la provincia de Erbil.

Existe un déficit de 4 millones de unidades de vivienda que requieren 650.000 nuevas casas cada año para una población que alcanzará 38 millones en 2018. El incremento de empresas internacionales también ha puesto presión sobre la mano de obra cualificada local que escasea por lo que ha aumentado la inmigración.

La renta per cápita es de 5.000 dólares, en comparación con los $ 400 en 2002. Los niveles de vida están en aumento aunque persisten problemas muy graves como la pobreza estancada o el alto índice de niños analfabetos.

Un elemento de gran importancia para la economía iraquí es la posible apertura de las fronteras orientales de Irak hacia Asia central y Turquía. Unas hipotéticas buenas relaciones con Irán y Turquía re-dibujarían una nueva realidad comercial, favorecida por las potencialidades de estos dos mercados vecinos y daría a Irak la oportunidad de rehabilitar la antigua Ruta de la Seda y actuar como puente entre Oriente Medio y Asia Central.

Como vemos hay oportunidades. Vale la pena intentarlo pero con tanta incertidumbre y muchas incógnitas tener un socio local es esencial para lograr el éxito.
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