Industria del conocimiento y pymes

27 de octubre de 2014 (18:27 CET)

Hace unos días hablé con una profesora que, progresivamente, se ha especializado en los aspectos asociados a la gestión de equipos y emprendimiento. La conversación progresó en una doble dirección, la primera en la importancia de fomentar el emprendimiento colegiado y heterogéneo, y la segunda en la importancia de apoyar a las empresas con potencial de crecimiento y con equipos humanos capaces de aportar, con procesos de emprendimiento interno, saltos cualitativos en sus retos de competitividad y crecimiento.

Después de analizar los problemas culturales y económicos que condicionan el éxito o fracaso de toda nueva iniciativa, la conversación derivó hacia la necesidad de reconocer la importancia del capital humano y la formación, cohesión y consolidación de los equipos.

En este contexto, la profesora afirmó que el éxito sólo puede llegar cuando “las empresas no sólo hablan de la importancia de los equipos, sino que actúan dándole valor a sus trabajadores y aprenden a respetarlos como tales, aceptando que sin su talento, esfuerzo y compromiso no hay viabilidad a futuro ni capacidad de competir”.

Sin duda, es un aspecto que debería calar en todas las organizaciones, y muy especialmente en las pequeñas y medianas empresas atendiendo que configuran la columna vertebral de nuestro sistema productivo, tanto en los relativo a la aportación de puestos de trabajo, como en la generación de riqueza.

Se trata de unas empresas que requieren, por un lado, incrementar su competitividad y por otro, renovar su cartera de productos incorporando a los mismos les avances técnicos o científicos, o reinventándose a partir de sus fortalezas y oportunidades de mercado.

En esta línea, es imprescindible que las pymes, entre otros aspectos clave, tengan acceso al crédito en condiciones óptimas; que la incorporación de talento sea fácil e incentivada y que el entorno y las infraestructuras faciliten la productividad. Pero estas actuaciones, concluyó la profesora, son insuficientes sin que las pymes se doten de la capacidad de innovar.

Unos días después, asistí a la presentación del programa Indústria del Coneixement que efectuó el conseller d’Economia i Coneixement, Andreu Mas-Colell. Es un proyecto que tiene por finalidad potenciar el surgimiento de nuevas empresas con una sólida base técnico-científica. Sin duda una iniciativa indispensable para conseguir avanzar en el imprescindible proceso de convertir los avances científicos en progreso económico y social, y a la vez generar ocupación de calidad.

Se trata de un proyecto necesario y que es posible si se considera la alta productividad científica que hay en Cataluña y el buen sistema universitario existente. Una afirmación amparada en el hecho de que Cataluña con sólo el 1,5% de la población de la UE, recibe el 2,4% de los recursos competitivos del séptimo programa marco, el 3,4% de los recursos competitivos del Consejo Europeo de Investigación, y genera el 3% de las publicaciones científicas.

Al finalizar la presentación del proyecto, que debe ser reconocido y apoyado, pensé en la necesidad de generar empleo que tiene el país, y la necesidad de crecimiento a corto plazo, por ello afloró en mi pensamiento la conversación con la profesora y recordé los aspectos asociados a incentivar y fomentar el emprendimiento interno de las organizaciones, y que es imprescindible apoyarse en las palancas que disponemos para mirar el futuro con optimismo.

La necesidad de generar ocupación y de construir un sistema productivo robusto potenciando la industria del conocimiento, me llevó a la conclusión de que las actuaciones asociadas a potenciar la industria del conocimiento, no deberían centrarse únicamente en el surgimiento de nuevas empresas.

Es requerido también que la transferencia de conocimiento llegue a las empresas existentes, aquellas que están configuradas por equipos humanos capaces y que, desarrollando actividades de I D, disponen de capacidades productivas capaces de dar soporte a los procesos asociados a la industria del conocimiento.

Para ello, debe prestarse atención a las pymes, y muy especialmente aquellas que tienen recorrido y que pueden mejorar su competitividad en los mercados globales. El reto actual para avanzar en la industria del conocimiento es, sin duda, apoyar al emprendimiento, pero este apoyo que dará resultados a medio plazo, no debería ser a costa de no desarrollar políticas y actuaciones directamente enfocadas a las empresas capaces, a corto plazo, de generar ocupación y afianzar su posicionamiento en los mercados internacionales
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