¿Imaginan a Amancio Ortega o a Juan Roig de presidentes del país?

05 de mayo de 2015 (00:00 CET)

Hay un empresario curioso llamado Leopoldo Fernández Pujals que cada vez que interviene en público causa sorpresa. Fue fundador de Telepizza, también uno de los hombres fuertes de Jazztel y nunca deja a nadie indiferente cuando se expresa o hace un pelotazo.

Hace muy pocas horas decía en una televisión que en su juicio los dos mejores presidentes que podía tener España eran Amancio Ortega y Juan Roig.

Ambos son dos referentes de éxito en el mundo empresarial. El gallego Ortega es el primer accionista del imperio Inditex, una marca que silencia a quienes se empeñan en decir que el textil del país ya no existe. Desde Arteixo (La Coruña), el reservado hombre de negocios ha construido un modelo admirable: una empresa moderna, con presencia internacional indiscutible y que no olvida ni sus raíces ni su origen.

El valenciano Roig es el arquetipo de comerciante que a partir de tres carnicerías construye la primera empresa de distribución del país. Más grande que El Corte Inglés y mucho mayor que cualquiera de las grandes superficies francesas que aterrizaron en España en la etapa en que florecieron los hipermercados. Roig se ha inventado un sistema propio de proveedores, que con sus inevitables fallos parece satisfacer al conjunto e incluso da muestras de unas políticas laborales que, aunque puedan considerarse patriarcales, para sí querrían los trabajadores de otras muchas compañías.

Ortega acaba de cobrar casi 500 millones de euros en el primer pago de dividendos que hace este año su gigante Inditex. En el el caso de Roig las cifras no llegan, ni de largo, a ese beneficio; pero todos intuimos que tampoco tiene problemas para llegar a final de mes.

En un momento en el que la política y todos sus entornos se hallan sometidos a una discusión cruel, las referencias principales ya no son las de los presidentes de gobierno, los gobernadores de algún ámbito o los altos funcionarios. La sociedad mira con admiración a los empresarios de éxito. Es muy americano buscar referencias en los Bill Gates, Steve Jobs, Warren Buffett o George Soros de turno más que en los Obama o Clinton, por ejemplo. Tiempo atrás un Kennedy era un héroe, pero hoy el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, es mucho más admirado.

Las tendencias del sueño americano llegan aquí cuando los políticos españoles son casi unos apestados. Y, en parte, está bien que una parte de la sociedad se mire en el espejo del emprendimiento. Sin volvernos locos, claro. Que Ortega y Roig están muy bien para sus respectivos proyectos, pero quizá fueran unos pésimos dirigentes de lo público. Ambas esferas siguen muy separadas todavía. Según como, incluso es una suerte.

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