Giro bibliográfico sobre Jordi Pujol

27 de octubre de 2014 (00:00 CET)

Conseguir que el trayecto político de Catalunya fuese identificado con la figura de Jordi Pujol ha sido un logro innegable del nacionalismo pujolista. Por eso es asombroso hasta qué punto la izquierda catalana ha contribuido a esta fusión Pujol-Catalunya, aceptando el pujolismo como “pal de paller” de Catalunya, cuando tenía la opción de articular el post-tarradellismo. Ciertamente, lo intentó pero acabó por entrar en el campo magnético de Jordi Pujol. Aunque ofrecía otra cosa, Pasqual Maragall acabaría en más de lo mismo.

Sobre Pujol hay libros de toda especie, desde las biografías hagiográficas, las pagadas por el oro de Moscú y las que comenzaron a trufar con sospechas el perfil de su personaje. No siempre se cita suficientemente el material de primera que dejó Ramon Pedrós en sus dos libros sobre Pujol. De apariencia anecdótica, dan un retrato con todas las luces y sombras.
 
Crece la sospecha de que una veta maloliente lo empapa casi todo

La confesión espectacular de Pujol sobre sus depósitos andorranos y su comparecencia insólita en el Parlament de Catalunya --de la que todavía sorprende que los diputados no dejasen solo al compareciente-- obligan a una consideración drástica, a un giro que va a nutrir largamente la bibliografía sobre Jordi Pujol. Las primeras aportaciones son Pujol KO del equipo de Economía Digital y La gran vergonya de Lluís Bassets. Son libros escritos a contrarreloj y tienen la virtud propia del buen periodismo que es crecerse ante la inmediatez y el vértigo del día a día.

En ambos libros, la honestidad crítica implica ofrecer más preguntas que respuestas y a la vez son un repaso del pujolismo y sus impunidades, espejismos, hegemonías e influencias subterráneas. El nuevo marco es la trama financiera de la familia, la corrupción dinástica que comienza a acumular imputaciones como un altar de los sacrificios. Crece la sospecha de que una veta maloliente lo empapa casi todo. Tanto La gran vergonya como Pujol KO rebobinan con prudencia el caso Banca Catalana. ¿Cómo hubiese sido la política de las últimas décadas con otro desenlace del caso Banca Catalana?

En Pujol KO, Xavier Salvador --director de esta Economía Digital en la que escribo todos los días--, Ismael García Villarejo --subdirector--, Manel Manchón --corresponsal político-- y los analistas Sonia Sierra y Agustí Colomines reagrupan las piezas de un rompecabezas por ahora irresoluble. Los circuitos del dinero negro configuran el clúster dinástico. Javier de la Rosa tiene algo que decir. El CNI recibe información de alcaldes convergentes. Nadie en CiU osaba pararle los pies a Jordi Pujol junior. Los empresarios cómplices y los entresijos del secreto de Estado andorrano. Las llamadas de floristería a Metrovacesa. El puro tacticismo de Pujol camuflado de estrategia de la nación irredenta. El propagandismo funcional de TV3. El noucentisme traicionado. Cómo disimular que Catalunya es bilingüe y de qué modo aplicar la inmersión lingüística. La actual hegemonía epistémica del soberanismo. ¿Tiene Mas alguna salida?

Lluís Bassets, director adjunto de El País busca una representación antropológica del pujolismo. La gran vergonya se pregunta si el Pujol pre-andorrano fue el mejor presidente de la Generalitat. Según le convino, apuntaló a la UCD, al felipismo, y al aznarismo. Sedujo a intelectuales aunque en el fondo era anti-intelectualista. Políticamente fuerte, familiarmente débil. ¿Qué pasa con el tres por ciento? Dominio absolutista en Convergència: apartar a los mejores. Omnipresencia de la esposa Marta. Escoger a Mas para parar a Duran. Tener disponibles a jueces y abogados. Querer dirigir todos los periódicos. Dictar memorias como mitomanía. ¿Cómo despujolizar la sociedad catalana? Deshonroso final para un personaje que se consideraba preparado para todo, menos para el deshonor


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